En la política boliviana, los binomios presidenciales suelen transmitir unidad y confianza. Sin embargo, el caso de Rodrigo Paz y Edman Lara, candidatos del Partido Demócrata Cristiano (PDC), ha mostrado todo lo contrario: tensiones, advertencias y contradicciones.
Lara, ex policía y actual aspirante a la Vicepresidencia, sorprendió a la opinión pública con un video en redes sociales donde cuestionaba a su compañero de fórmula. Señaló presuntas alianzas de Paz con figuras como Samuel Doria Medina y el empresario Marcelo Claure, lo que definió como un “riesgo” para la lucha política que asegura encabezar.
“Si es así, le quito mi apoyo”, dijo con tono desafiante.
Una polémica que se rectifica
Horas después, Lara rectificó y calificó a Paz como “un gran hombre”. Alegó que su deber era “cuidarle la espalda”. Este vaivén generó dudas sobre la cohesión del equipo, especialmente tras declaraciones previas en las que Lara se proclamaba “la garantía de la fórmula” y prometía encarar a su compañero en caso de corrupción.
Su discurso, directo y explosivo, contrasta con el tono conciliador de Paz, quien ha buscado minimizar los exabruptos para evitar fracturas en plena campaña.
Propuestas poco realistas en medio de la crisis económica
El conflicto interno también se refleja en el plano programático. Lara prometió elevar el bono de la tercera edad de 350 a 2.000 bolivianos mensuales, una propuesta que su propio asesor económico, Gabriel Espinoza, descartó por considerarla inviable en el contexto de la “golpeada macroeconomía” del país.
Estas contradicciones evidencian falta de coordinación y planificación, lo que refuerza la percepción de improvisación dentro del PDC.
Análisis: improvisación en el PDC
Para Daniel Valverde, analista del Observatorio Político de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, las discrepancias son el resultado de un frente sin estructura sólida.
“El PDC era solo una sigla, no un partido con discusión interna ni programa de Gobierno. Los candidatos se juntaron en el camino, sin acuerdos claros”, explicó.
Este diagnóstico refleja la fragilidad de un binomio que, pese a haber ganado la primera vuelta con el 32% de los votos, enfrenta ahora serias dudas sobre su capacidad de gobernar de manera articulada.
Camino al balotaje: un escenario incierto
El próximo 19 de octubre, Paz y Lara se medirán en el balotaje contra el ex presidente Jorge Quiroga y el empresario tecnológico Juan Pablo Velasco, quienes lograron el 26,7% de votos en primera vuelta bajo la alianza Libre.
Mientras Paz y Lara insisten en propuestas de descentralización y lucha contra la corrupción, la oposición plantea un ajuste económico profundo y mayor acceso a financiamiento internacional.
El electorado deberá decidir si confía en un binomio marcado por tensiones o en una alternativa con discurso económico más estructurado.
