
El Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, ha propuesto revitalizar la troika Rusia-India-China (RIC), citando un «entendimiento» para reducir tensiones fronterizas entre Nueva Delhi y Pekín, en un claro intento de Moscú por reconfigurar el equilibrio geopolítico global.
En un movimiento que podría tener profundas implicaciones para el orden mundial, Rusia ha lanzado una audaz propuesta para resucitar la alianza trilateral Rusia-India-China (RIC). El canciller ruso, Sergey Lavrov, declaró el pasado 29 de mayo de 2025 que «ha llegado el momento» de tal revitalización, argumentando la existencia de un «entendimiento sobre la desescalada de tensiones» en la disputada frontera sino-india.
Esta iniciativa de Moscú es vista como una jugada estratégica para forjar un bloque no occidental más cohesivo, aprovechando una aparente fase de «turbulencias» en las relaciones entre Estados Unidos e India y el persistente deseo de Nueva Delhi de mantener su autonomía estratégica.
La propuesta de Lavrov no surge en el vacío. El concepto de RIC data de 1998 y se formalizó en 2002, concebido como una plataforma para que estas tres grandes potencias no occidentales discutieran asuntos regionales y globales, buscando un orden mundial multipolar y distinto a los valores occidentales. Sin embargo, la cooperación RIC se estancó significativamente tras los enfrentamientos fronterizos entre India y China en el valle de Galwan en 2020.
Críticas al Quad y la Visión Rusa del Indo-Pacífico
Al presentar su propuesta, Lavrov no escatimó críticas hacia el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad) –compuesto por EEUU, Japón, Australia e India– y el constructo del Indo-Pacífico, calificándolos como intentos de la OTAN para «arrastrar a India a sus esquemas anti-China».
Esta retórica subraya la intención de Rusia de contrarrestar la influencia de las iniciativas lideradas por Washington en la región. Moscú, junto con Pekín, considera la visión del Indo-Pacífico como «divisiva y excluyente», prefiriendo el marco del «Asia-Pacífico», que describen como más «inclusivo y armonioso».
Esta visión choca con la de Nueva Delhi, que ve el Indo-Pacífico como un espacio crucial para la cooperación con múltiples actores, incluido Estados Unidos, en parte como contrapeso a la creciente influencia de China en su vecindario y en el Océano Índico.
La Calculada Apertura de India: ¿Autonomía o Contrapeso?
Según informes que citan a funcionarios indios no identificados, Nueva Delhi «no es reacia» a la propuesta de Moscú. Esta cautelosa receptividad puede interpretarse como una manifestación de la tradicional política india de «autonomía estratégica».
En un contexto de ciertas fricciones con Washington –relacionadas con la «re-guionización» de la relación India-Pakistán por parte de EEUU, la lentitud en el progreso de un acuerdo comercial integral y la controversia sobre el papel de la administración Trump en la mediación de un alto el fuego entre India y Pakistán –, participar en la RIC permitiría a India:
* Señalar a EEUU que posee opciones diversificadas y no se alineará exclusivamente con un solo bloque.
* Mantener una relación vital con Rusia, un socio histórico clave, especialmente en defensa y energía.
* Conservar un canal de comunicación multilateral con China, a pesar de las tensiones bilaterales, para gestionar fricciones y abordar asuntos globales.
«Participar en la RIC es una oportunidad para que India muestre su autonomía estratégica a una audiencia global y envíe un mensaje a Washington, que ha expresado repetidamente su descontento por los estrechos lazos de India con Rusia», analiza un reciente informe de The Diplomat.
El Factor Chino: Un Obstáculo Persistente
A pesar del optimismo de Lavrov sobre un «entendimiento» en la frontera sino-india, la realidad es que una profunda desconfianza mutua y disputas territoriales no resueltas continúan marcando la relación entre Nueva Delhi y Pekín. Aunque se alcanzó un acuerdo fronterizo a finales de 2024, las tensiones persisten. La sólida alianza de China con Pakistán también sigue siendo una preocupación fundamental para la seguridad india.
El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha declarado en el pasado que nunca se ha fijado el objetivo de ayudar a India y China a mejorar sus relaciones bilaterales. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de India, en una sesión informativa del 22 de mayo de 2025, reiteró su postura de que cualquier compromiso India-Pakistán debe ser bilateral y que «las conversaciones y el terrorismo no van de la mano».
Expertos como el profesor Rajan Kumar de la Universidad Jawaharlal Nehru consideran que el impulso ruso para revivir la RIC podría ser una «ilusión por parte de Rusia», aunque coincide con la advertencia de Lavrov de que Occidente busca «dividir y conquistar» la relación India-China. Kumar también señala que una mediación directa con China a través de la RIC es improbable.
Implicaciones Globales y el Futuro de RIC
La reactivación de la RIC, si se materializa, podría tener varias implicaciones:
* Contrapeso a la Hegemonía Occidental: Rusia ve claramente a la RIC como un mecanismo para desafiar lo que percibe como la hegemonía occidental liderada por EEUU.
* Reconfiguración de Alianzas: Podría indicar un realineamiento en las balanzas de poder globales y regionales.
* Prueba para la Política Exterior India: La forma en que India navegue esta propuesta será un indicador clave de su política exterior en un mundo cada vez más multipolar.
El éxito y la profundidad de cualquier cooperación renovada en el marco de la RIC dependerán crucialmente de la estabilidad real en la frontera sino-india y de la voluntad de Pekín para abordar las preocupaciones centrales de Nueva Delhi, un escenario que muchos analistas ven con escepticismo.
Por ahora, la propuesta de Lavrov añade una nueva e intrigante variable al complejo tablero geopolítico asiático y global.