En un conflicto marcado por giros inesperados, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró que cualquier acuerdo sobre las garantías de seguridad de Ucrania sería “utópico” si no incluye la participación directa de Moscú. La frase refleja el endurecimiento de la postura del Kremlin y pone en jaque los avances diplomáticos recientes entre Donald Trump, Volodímir Zelenski y Vladímir Putin.
Lavrov no solo exige presencia rusa en el diseño de un acuerdo, sino también un derecho de veto sobre cualquier decisión adoptada por los países garantes. En la práctica, esto anularía la efectividad de cualquier pacto.
La versión de Washington: un avance que ahora parece retroceso
La Casa Blanca había celebrado como un triunfo la disposición de Putin a dialogar sobre garantías occidentales para Kiev tras la cumbre en Alaska. Sin embargo, Lavrov matizó que el Kremlin solo accedió a elevar el nivel de representación en las conversaciones, no a comprometer un encuentro directo entre líderes.
Este contraste revela una brecha entre la retórica diplomática de Estados Unidos y la posición firme de Rusia, que sigue apostando por ganar tiempo mientras mantiene la presión militar sobre Ucrania.
Guerra en el terreno: ataques aéreos y resistencia ucraniana
Mientras los diplomáticos discuten, la guerra no se detiene. En la última ofensiva, Rusia lanzó 614 municiones, entre ellas drones, misiles balísticos e hipersónicos. La Fuerza Aérea de Ucrania aseguró haber derribado la mayoría, en una de las defensas más intensas desde el inicio de la invasión.
Este contraste entre la devastación militar y las negociaciones diplomáticas refuerza la idea de que la paz aún parece lejana.
El recuerdo del Memorando de Budapest y las promesas rotas
La raíz del problema se remonta a 1994, cuando Rusia firmó el Memorando de Budapest, comprometiéndose a respetar la integridad de Ucrania a cambio de que Kiev entregara su arsenal nuclear. La invasión de 2022 no solo violó ese pacto, sino también los Acuerdos de Minsk de 2015.
La insistencia actual de Moscú en un derecho de veto muestra cómo el Kremlin intenta reescribir las reglas de seguridad internacional a su favor.
Europa, Trump y Zelenski: entre la presión y la incertidumbre
El presidente francés Emmanuel Macron expresó dudas sobre la voluntad real de Putin de negociar. Zelenski, en cambio, reiteró que está listo para reunirse con su homólogo ruso “en cualquier formato”.
Trump, por su parte, ha prometido apoyo aéreo a las fuerzas europeas en Ucrania, aunque sin detallar el tipo de recursos militares que implicaría.
El dilema ahora es claro: mientras Ucrania busca garantías reales para frenar la invasión, Rusia condiciona cualquier acuerdo a una participación que le otorgue poder de decisión sobre su futuro.
¿Camino hacia la paz o un nuevo bloqueo?
La exigencia rusa de tener voz y voto en las garantías de seguridad de Ucrania podría dilatar el proceso de paz y fortalecer su control sobre el curso de las negociaciones. El mundo observa con cautela: ¿será este un paso hacia la paz o una estrategia para prolongar la guerra?


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