Miles de personas tomaron las calles de Tel Aviv este fin de semana para exigir el fin de la guerra en la Franja de Gaza, esto apenas un día después de que el gobierno de Israel aprobara un plan militar para ocupar la ciudad de Gaza, la más grande del enclave palestino.
Crece la presión sobre Netanyahu
El primer ministro Benjamin Netanyahu enfrenta un clima político sofocante, tanto dentro como fuera del país. Son ya 22 meses de ofensiva y, según la ONU, más de dos millones de palestinos están al borde de una “hambre generalizada”.
El plan israelí prevé que el ejército tome el control de la ciudad, mientras reparte ayuda humanitaria fuera de las zonas de combate. Sin embargo, familiares de los rehenes aún en manos de Hamas temen que la operación ponga en riesgo sus vidas.
Rehenes, el punto más sensible
En el territorio palestino permanecen 49 rehenes, de los cuales 27 se cree que han muerto. Hamas advirtió que la ocupación sería “un sacrificio” para ellos. Las familias y grupos pacifistas insisten en que solo un alto el fuego podría garantizar su liberación.
El Foro de las Familias de Rehenes calculó la asistencia en unas 100 mil personas. Pancartas, fotografías de cautivos y llamados a la paz fueron parte del escenario en el corazón de Tel Aviv.
En medio de la tensión, el Consejo de Seguridad de la ONU programó para este domingo una reunión de urgencia sobre la crisis.
