Orgullo y furia en Berlín. Mientras cientos de miles de personas toman las calles para celebrar el Christopher Street Day (CSD), una tormenta política se desata por la decisión de prohibir la bandera arcoíris en el Parlamento, un gesto calificado de «rechazo activo a la visibilidad queer».
Berlín, Alemania.- La celebración del Christopher Street Day (CSD), el Orgullo de Berlín y una de las marchas LGTBQ+ más grandes de Europa, se ha visto este sábado ensombrecida por una agria controversia política que ha indignado a la comunidad y a la oposición. La presidenta del Parlamento alemán (Bundestag), Julia Klöckner, del partido conservador CDU, ha prohibido izar la bandera arcoíris en el histórico edificio del Reichstag, rompiendo con una tradición reciente y desatando una oleada de críticas.
Esta decisión no es vista como un mero asunto de protocolo, sino como un movimiento político calculado por parte del nuevo gobierno conservador. Analistas señalan que es una forma de marcar una ruptura clara con las políticas más liberales de la anterior coalición y de consolidar a su base electoral a través de una batalla cultural de alta visibilidad.
«El Bundestag no es una carpa de circo»
La justificación oficial para la prohibición, respaldada por el Canciller Friedrich Merz (CDU), se basa en el principio de «neutralidad» de la institución. Merz llegó a declarar en una entrevista que «el Bundestag no es una carpa de circo» donde se pueda izar cualquier bandera. Según la nueva directriz, la bandera arcoíris solo se izará un día al año, el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, y no durante el CSD, que es la fecha más señalada para la comunidad.
Esta argumentación ha sido rechazada de plano por los críticos, que recuerdan que la bandera sí se había izado en los años anteriores (2022, 2023 y 2024), por lo que su retirada no es un acto de neutralidad, sino una decisión activa de revertir un gesto de apoyo.
«Esto no es un retroceso pasivo, es un rechazo político activo a la visibilidad queer.» – Junta Directiva del CSD de Berlín.
«Un retroceso cobarde»: La reacción de la comunidad
La respuesta de los organizadores del CSD y de los partidos de la oposición ha sido de indignación. La junta directiva del Orgullo de Berlín emitió un comunicado calificando la medida de «cobardía política» y «un paso atrás», especialmente preocupante en un momento en que «los ataques de la extrema derecha contra la comunidad queer están aumentando».
La polémica se ha agravado al conocerse que la prohibición no se limita a la bandera en el exterior del edificio. La administración del Bundestag también ha retirado el permiso para que un grupo de empleados del parlamento, la «Red Arcoíris», participe oficialmente en la marcha como lo habían hecho en años anteriores. Este cúmulo de decisiones ha reforzado la percepción de un «retroceso político deliberado» en materia de derechos LGTBQ+ por parte del nuevo ejecutivo.


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