sábado, enero 3, 2026

Petro va por todo: anuncia «papeletazo» para una Constituyente

El presidente Gustavo Petro propone convocar una Asamblea Constituyente vía «papeleta», eludiendo al Congreso. Conoce los detalles de esta crisis institucional.

El presidente Gustavo Petro ha encendido una tormenta política y constitucional al anunciar su intención de convocar una Asamblea Nacional Constituyente mediante una «papeleta» en las próximas elecciones, en una clara jugada para sortear al Congreso de la República.

En una movida que redefine el tablero político colombiano, el presidente Gustavo Petro ha lanzado su apuesta más audaz hasta la fecha: convocar una Asamblea Nacional Constituyente sin pasar por el Congreso. Tras lograr una importante victoria con la aprobación de su reforma laboral, el mandatario ha decidido redoblar la presión sobre el sistema institucional, anunciando que buscará incluir una papeleta en las próximas elecciones para que el pueblo decida si quiere o no reescribir la Constitución de 1991.

«La participación del pueblo para cambiar a Colombia es indispensable», afirmó Petro, enmarcando su propuesta como un ejercicio de poder popular directo. «Por eso será entregada una papeleta para convocar la asamblea nacional constituyente en las próximas elecciones».

Esta jugada es una confrontación directa con el poder legislativo y las altas cortes, que ya le habían puesto freno a una iniciativa similar para aprobar su reforma laboral vía consulta popular. Ahora, el presidente eleva la apuesta, pasando de una reforma específica a la posibilidad de una transformación total del Estado.

El fantasma de la «Séptima Papeleta» y la realidad constitucional

La estrategia de Petro evoca deliberadamente el movimiento estudiantil de la «Séptima Papeleta» de 1990, una iniciativa ciudadana que, aunque no tenía validez legal formal, generó la presión política que condujo a la Constituyente que redactó la carta magna vigente. El ministro del Interior, Armando Benedetti, incluso ha bautizado la iniciativa como «la octava papeleta».

Sin embargo, juristas y opositores señalan una diferencia fundamental: en 1990, la Constitución no preveía un mecanismo para su propia reforma total. La Constitución de 1991, en cambio, sí lo hace, y establece claramente que cualquier convocatoria a una Asamblea Constituyente debe ser aprobada primero por el Congreso de la República.

«La Constitución es clara: la convocatoria de una Asamblea Constituyente debe pasar por el Congreso de la República. En primera instancia, no veo viable esa posibilidad, porque no se le puede hacer un atajo a la democracia, ni un atajo al Congreso.» – Efraín Cepeda, Presidente del Senado.

La representante independiente Catherine Juvinao cuestionó directamente al mandatario: «¿Una Constituyente para qué, Presidente Petro? ¿Por qué cambiar la Constitución que le está permitiendo a usted hacer cambios en el Congreso, va entonces a cargarla ahora en contra?».

Una apuesta para redefinir el debate político

Más allá de su viabilidad jurídica, que parece escasa, la propuesta de Petro es una poderosa maniobra política. Ante un Congreso que ha bloqueado varias de sus reformas clave, el presidente busca cambiar el campo de batalla. Intenta transformar un debate institucional, donde a menudo se encuentra en minoría, en un plebiscito popular que lo posicione como el defensor del «pueblo» frente a las «élites» y a un «Congreso que no permite el cambio».

Esta estrategia persigue varios objetivos:

 * Movilizar a su base: La idea de un cambio profundo y de «darle la voz al pueblo» es un poderoso aglutinador para sus seguidores.

 * Fijar la agenda: Obliga a toda la clase política y a los medios a debatir en sus términos, manteniendo la iniciativa de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026.

 * Crear una narrativa de victimización: Si, como es previsible, las cortes o el Congreso bloquean su iniciativa, Petro podrá argumentar que «las instituciones no dejan que el pueblo se exprese», un relato que puede ser muy efectivo en campaña.

El anuncio se produce en un momento de fortaleza para el gobierno, justo después de que el Congreso aprobara su reforma laboral, una de sus promesas de campaña más importantes. Envalentonado por esta victoria, Petro parece dispuesto a llevar la tensión institucional a un nuevo nivel.

La propuesta del «papeletazo» ha abierto una caja de Pandora. Colombia se adentra en un período de alta incertidumbre, donde la estabilidad de sus instituciones democráticas será puesta a prueba. La pregunta ya no es solo si las reformas de Petro pasarán, sino si la propia estructura constitucional del país resistirá el pulso.

Jesús Cámara Ríos
Jesús Cámara Ríos
Jesús Cámara Ríos es el editor del Diario La Verdad. Periodista con 8 años de experiencia en medios digitales e impresos, con especial interés en temas relacionados con las demandas sociales y los derechos humanos. Ganador del Premio SIP a la Excelencia Periodística 2023.
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