El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encendió el debate internacional al calificar de “asesinato” el ataque militar de Estados Unidos contra una embarcación en aguas del Caribe, donde murieron once presuntos miembros del Tren de Aragua, señalados como “narcoterroristas”.
Una denuncia con tono histórico
Petro publicó en su cuenta de X imágenes del operativo, difundidas por el senador republicano Marco Rubio, y aseguró que en Colombia, desde hace décadas, los civiles que transportan drogas “se capturan sin matarlos”.
Con esta declaración, el mandatario colombiano volvió a insistir en su propuesta de un nuevo enfoque en la lucha contra el narcotráfico, cuestionando la estrategia militarizada de Washington.
Jóvenes pobres en el centro del conflicto
“Los que transportan drogas no son los grandes narcos, sino jóvenes muy pobres del Caribe y el Pacífico”, advirtió Petro, subrayando que la política antidrogas de Estados Unidos termina afectando a las comunidades más vulnerables.
El mensaje también busca visibilizar la desigualdad social detrás del negocio ilícito que alimenta el narcotráfico regional.
La respuesta de Estados Unidos
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump defendió el operativo como parte del despliegue naval estadounidense en el Caribe, que incluye destructores, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear. Según Washington, estas acciones buscan “frenar el flujo de drogas” hacia su territorio y cuentan con el respaldo de varios países latinoamericanos.
La posición de la región
El Gobierno colombiano, que ostenta la presidencia pro tempore de la Celac, rechazó “la lógica de intervención” en la región y abrió un debate regional durante una reunión virtual de cancilleres. Para Petro, la lucha antidrogas debe replantearse con una visión más humana, donde la represión militar no sea la única respuesta.
