En un movimiento histórico dentro de la Iglesia católica en Perú, el papa León XIV aceptó la renuncia del obispo Ciro Quispe López, titular de la prelatura de Juli, ubicada en la arquidiócesis de Arequipa. La decisión responde a acusaciones graves que incluyen desviación de fondos y conductas sexuales inapropiadas.
Acusaciones y antecedentes
El monseñor de 51 años había sido señalado por varias personas por conductas inmorales y la administración irregular de recursos de la Iglesia. Estas denuncias motivaron al Vaticano a iniciar una investigación exhaustiva durante el pontificado anterior de Francisco.
Intervención del Vaticano
Para garantizar un proceso transparente, la Santa Sede designó al obispo Marco Antonio Cortez Lara como visitador apostólico, encargado de evaluar la situación en Juli y presentar un informe detallado al papa León XIV.
La renuncia aceptada por León XIV
El comunicado oficial de la Santa Sede fue conciso: «El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la Prelatura territorial de Juli (Perú), presentada por Su Eminencia, monseñor Ciro Quispe López». Esta aceptación refleja la postura del Vaticano frente a casos de mala conducta en el clero.
Implicaciones para la Iglesia en Perú
Este caso marca un precedente importante en la lucha contra la corrupción y los abusos dentro de la Iglesia católica peruana. La renuncia temprana de un obispo, antes de los 75 años, envía un mensaje sobre la responsabilidad y la transparencia que exige el Vaticano.
La noticia ha generado gran repercusión entre los feligreses locales y nacionales, así como en medios de comunicación, quienes siguen de cerca los procesos de rendición de cuentas en la Iglesia.
