Greenpeace y WWF alzan la voz en la COP30 por un financiamiento público del clima
La cuenta regresiva para frenar el cambio climático se acelera, pero las promesas internacionales parecen quedarse cortas. En la COP30, que se celebra en Belém, Brasil, las principales organizaciones ecologistas del planeta —Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y Amigas de la Tierra— vuelven a alzar la voz con un mensaje contundente: la lucha climática no puede depender del dinero privado, sino que debe financiarse con fondos públicos que garanticen justicia y equidad global.
Para los activistas, la brecha entre los discursos y la acción real sigue siendo abismal. En una década clave para cumplir los compromisos del Acuerdo de París, la Unión Europea aún no ha presentado su objetivo de reducción de emisiones para 2035, lo que ha desatado una ola de críticas dentro y fuera del continente.
“Es un desastre que los 27 no presenten su objetivo climático”
El responsable de la campaña de Cambio Climático en Greenpeace, Pedro Zorrilla, expresó su frustración ante la falta de avances concretos. “Con lo que está pasando con Estados Unidos necesitábamos que el resto de países ejercieran un mayor liderazgo, pero está pasando lo contrario”, lamentó.
Para Zorrilla, resulta “un desastre” que los 27 países miembros de la Unión Europea aún no hayan presentado su compromiso oficial de reducción de emisiones. Su ausencia, advierte, envía un mensaje equivocado en un momento en el que el planeta enfrenta olas de calor extremo, incendios forestales y pérdida masiva de biodiversidad.
La falta de ambición europea pone en riesgo el Acuerdo de París
La Unión Europea fue uno de los pilares fundadores del Acuerdo de París en 2015, pero hoy, según las ONG, su liderazgo climático está en entredicho. Las recientes decisiones del Parlamento Europeo y los cambios políticos internos han debilitado la posición ambiental del bloque.
“El cambio del Parlamento Europeo hizo que no fuéramos capaces de pactar un objetivo de reducción a largo plazo”, denunció Javier Andaluz, responsable de Clima y Energía de Greenpeace. A su juicio, Europa debe recuperar su papel histórico como referente global y asumir que no puede haber neutralidad climática sin justicia social ni financiación pública.
Las ONG ponen sobre la mesa la urgencia de proteger los bosques
La directora de Greenpeace España, Eva Saldaña, adelantó que una de las prioridades de su delegación en la COP30 será impulsar un plan global para detener y revertir la degradación de los bosques antes de 2030.
Los ecosistemas forestales, recordó, son la mayor herramienta natural para absorber carbono y frenar el calentamiento global. Por eso, cualquier política climática que no contemple su protección está incompleta. Además, propuso acelerar la reducción de emisiones en los sectores energético e industrial, acompañada de inversión pública que garantice una transición justa.
Un debate incómodo: dinero público o inversión privada
Uno de los puntos más polémicos en la cumbre es el origen del financiamiento para las acciones climáticas. Algunas voces dentro del sector económico sostienen que la participación privada es esencial, pero para las organizaciones ecologistas el argumento es peligroso.
Zorrilla y Andaluz coinciden en que no debería existir un debate sobre si la lucha climática debe financiarse con dinero público o no. “El cambio climático es un problema global, y los Estados tienen la responsabilidad moral y política de responder con recursos públicos”, subrayan.
Críticas a la gestión de la ONU y los gobiernos durante la cumbre
Las ONG también señalaron problemas logísticos en la organización de la COP30. Según Zorrilla, hubo intentos por cambiar las condiciones de alojamiento en Belém, pero las dificultades fueron recurrentes, como en anteriores cumbres.
El activista se preguntó por qué, si la ONU y los gobiernos saben que estas situaciones se repiten, no establecen precios mínimos aceptables para garantizar que todos los delegados, especialmente los de países en desarrollo, puedan participar en igualdad de condiciones.
Un llamado urgente a la acción y la coherencia global
Las organizaciones coinciden en que la COP30 será una de las últimas oportunidades para traducir las promesas del Acuerdo de París en resultados medibles. Sin compromisos claros, advierten, el calentamiento global superará los 1,5°C antes de 2035, con consecuencias irreversibles para millones de personas.
Las voces de Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y Amigas de la Tierra no buscan protagonismo, sino despertar conciencia. Su mensaje es claro: el dinero debe servir al planeta, no al revés. Y el tiempo para actuar, insisten, se está agotando.


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