Ocho personas murieron la madrugada del domingo 10 de agosto tras un ataque armado en los exteriores de una discoteca del cantón Santa Lucía, provincia de Guayas, Ecuador. Según la Policía Nacional, varios sicarios llegaron en vehículos y motocicletas, dispararon contra una multitud que se encontraba en la vía pública y huyeron rápidamente del lugar.
Entre las víctimas se encuentra Jorge Urquizo, dueño del establecimiento y hermano del alcalde del municipio. Siete personas fallecieron en el sitio y una más murió en el hospital de Daule mientras recibía atención médica.
Ataque coordinado y alto poder de fuego
El hecho ocurrió pasada la medianoche, cuando testigos reportaron la llegada de al menos dos camionetas y, según algunos relatos, motocicletas. Los atacantes abrieron fuego con armas cortas y fusiles automáticos, dejando 80 casquillos de bala en la escena.
Tras el tiroteo, los agresores se retiraron hacia una ruta desconocida. La Policía detuvo a un hombre armado con un revólver en las inmediaciones, aunque su relación con el ataque aún no ha sido confirmada. Las víctimas mortales son siete hombres y una mujer.
Estado de excepción y escalada de violencia
El crimen se produce apenas cuatro días después de que el presidente Daniel Noboa decretara un estado de excepción por 60 días en Guayas, El Oro, Los Ríos y Manabí, debido a la “grave conmoción interna” provocada por el crimen organizado.
En los últimos años, Ecuador ha experimentado un aumento récord en la tasa de homicidios, que pasó de 8 por cada 100.000 habitantes en 2020 a 46 en 2023, la más alta en su historia reciente. Este incremento está estrechamente vinculado a la transformación del país en un corredor clave para el tráfico internacional de cocaína, aprovechando su ubicación estratégica y sus puertos de exportación, especialmente en Guayaquil.
Narcotráfico y disputas criminales
Guayaquil y sus alrededores se han convertido en puntos críticos donde bandas locales vinculadas a cárteles mexicanos y europeos usan la cadena de exportación —incluido el comercio de banano— para ocultar cargamentos ilícitos. La disputa por rutas y territorios ha extendido la violencia desde las cárceles hasta barrios urbanos y cantones rurales como Santa Lucía.
La madrugada del ataque, los testigos describieron un fuego cerrado que sorprendió a los presentes en la entrada de la discoteca, con un patrón típico de sicariato: llegada coordinada, uso de armas largas y fuga inmediata.
Reacciones y próximos pasos
La alcaldía de Santa Lucía decretó duelo oficial y expresó en redes sociales:
“Nos unimos en sentimiento y oración por este hecho violento que ha golpeado a nuestra comunidad”.
Las autoridades han iniciado una investigación para determinar si el ataque tenía un blanco específico y si la presencia del hermano del alcalde influyó en el hecho. Hasta el momento, el expediente contiene escasa evidencia concluyente: casquillos de diferentes calibres, un sospechoso detenido y múltiples testimonios que apuntan a una operación planificada.


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