Nicusor Dan nunca fue el político convencional. Desde joven, se destacó como un prodigio: ganó la Olimpiada Internacional de Matemáticas y se doctoró en Francia. Sin embargo, en lugar de una carrera académica cómoda en París, eligió regresar a Rumania para luchar desde las bases contra uno de los males endémicos de su país: la corrupción.
Ese impulso ciudadano lo llevó a fundar un pequeño movimiento vecinal que luego evolucionaría en el partido Unión Salvar Rumania (USR), con el cual desafió la vieja política y ocupó un lugar en el Parlamento.
De outsider a presidente
En la primera vuelta electoral, el escenario parecía cerrado: George Simion, líder de la ultraderechista AUR, había ganado con más del 40% de los votos, mientras Dan apenas alcanzaba el 20%. Los medios europeos anticipaban una victoria populista. Sin embargo, algo empezó a cambiar.
Mientras Simion inundaba TikTok con mensajes agresivos y teorías conspirativas, Dan apostó por una estrategia sobria: recorridos barriales, datos, logros como alcalde de Bucarest y un mensaje claro de integración europea. En dos semanas, descontó 20 puntos.
El 18 de mayo, Rumania votó con una participación récord del 65%. El resultado: Dan 54%, Simion 45%. El académico vencía al agitador.
¿Por qué ganó Nicusor Dan?
Su historia de integridad, su rechazo a los extremos ideológicos y su defensa del europeísmo lo posicionaron como una alternativa seria frente al caos. A diferencia de Simion, no prometió soluciones mágicas, sino reformas estructurales. Tampoco cayó en provocaciones ni incendió la campaña: habló de cifras, de transparencia y de una gestión eficaz.
Además, supo conectar con un electorado harto del enfrentamiento y de la política del espectáculo. Su imagen de padre de familia, su bajo perfil y su coherencia reforzaron su credibilidad. En tiempos de ruido, la sobriedad ganó.
Los desafíos que enfrenta
La victoria de Dan no es un punto final, sino el inicio de un camino difícil. Deberá gobernar un país dividido, formar una coalición funcional y enfrentar una economía en crisis. Con un déficit del 9.3% del PIB y una ultraderecha fuerte en el Parlamento, cualquier error puede costarle caro.
Además, deberá restaurar la confianza ciudadana en las instituciones, enfrentar la desinformación y sostener el compromiso con la Unión Europea y la OTAN en un contexto regional tenso por la guerra en Ucrania.
¿Un modelo para Europa?
En una Europa sacudida por el ascenso de la extrema derecha, la elección de Dan representa un mensaje potente: los ciudadanos también pueden elegir moderación, técnica y transparencia.
Como explicó Daniel Fried, exfuncionario del Departamento de Estado de EE.UU., “los rumanos no eligieron al populista ruidoso, sino al matemático con visión europea”. Esa elección no resuelve todos los problemas, pero abre una ventana de esperanza en el Este europeo.
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