Netanyahu respaldó este lunes las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos contra Irán y apoyó públicamente el incremento de la presión económica sobre el régimen de Teherán. El primer ministro israelí dirigió su mensaje al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, después de que el funcionario presentara una nueva batería de medidas destinadas a limitar las vías financieras y comerciales utilizadas por Irán. El pronunciamiento coloca el respaldo del Gobierno israelí a las acciones económicas de Washington en el centro de la información sobre la nueva ofensiva contra Teherán.
La declaración de Netanyahu llegó después de que Bessent explicara que las nuevas sanciones abarcan cinco sectores de la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. De acuerdo con la información proporcionada por el Departamento del Tesoro, estas áreas son consideradas relevantes para las operaciones económicas de Irán y para sus mecanismos destinados a sortear las restricciones internacionales. La medida forma parte de una estrategia estadounidense enfocada en reducir los canales que permiten al régimen iraní mantener actividades comerciales y financieras.
En su mensaje, el primer ministro israelí elogió la decisión estadounidense y sostuvo que Washington está exigiendo un alto precio al régimen iraní y a quienes, según su declaración, contribuyen a su continuidad. El respaldo se produjo en un momento en el que Estados Unidos busca ampliar el alcance de sus sanciones secundarias y ejercer presión no solamente sobre entidades iraníes, sino también sobre actores extranjeros que mantengan determinados vínculos económicos con Teherán.
Cinco sectores quedan en el centro de las nuevas sanciones
Las nuevas medidas estadounidenses se concentran en cinco sectores identificados por el Departamento del Tesoro como áreas utilizadas por Irán para apuntalar su economía y mantener abiertas determinadas vías de intercambio. Los sectores señalados son activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, todos ellos incorporados a la nueva ofensiva económica anunciada por Bessent.
El anuncio también contempla sanciones contra más de 60 entidades, individuos y embarcaciones ubicados en distintos países. Según la información proporcionada por Washington, algunos de estos actores habrían facilitado a Irán el acceso a tecnología relacionada con sus programas nuclear y de misiles. La decisión amplía el alcance geográfico de las medidas y pone el foco en las redes que permiten mantener operaciones económicas vinculadas con Teherán.
Otro elemento destacado es la posibilidad de que las sanciones alcancen a instituciones financieras extranjeras que mantengan relaciones con determinadas operaciones iraníes. Durante su comparecencia, Bessent fue consultado específicamente sobre la posibilidad de sancionar a bancos chinos relacionados con el procesamiento de ventas de petróleo iraní. Su respuesta fue que ninguna entidad queda fuera del alcance de las sanciones estadounidenses, aunque también señaló que Washington pretende abordar este tipo de situaciones mediante canales diplomáticos.
El secretario del Tesoro describió la nueva ofensiva como un “Día D económico” contra Teherán. La expresión resume el alcance que Washington pretende otorgar a las medidas, dirigidas a empresas, bancos, intermediarios y otros actores que contribuyan a mantener abiertas las vías comerciales y monetarias de Irán.
La estrategia de Washington apunta a las vías financieras de Teherán
En el centro del anuncio estadounidense se encuentra la intención de cortar los mecanismos económicos que permiten al régimen iraní mantener sus operaciones pese a las restricciones internacionales. Bessent afirmó que Estados Unidos pretende llevar la presión económica contra Irán hasta sus últimas consecuencias y presentó la campaña como una estrategia para bloquear las fuentes de financiamiento de Teherán.
La ofensiva también contempla el uso de sanciones secundarias, una herramienta mediante la cual Washington puede ejercer presión sobre actores extranjeros vinculados con determinadas operaciones iraníes. La información difundida señala que el objetivo es ampliar la presión hacia sectores considerados fundamentales para las finanzas iraníes, al mismo tiempo que se intenta limitar las posibilidades de evasión de las restricciones existentes.
En este contexto, Netanyahu expresó su respaldo a la política estadounidense y destacó la decisión de elevar el costo económico para el régimen iraní. Su posicionamiento coincide con la descripción realizada por Bessent sobre la estrategia de Washington, que busca cerrar progresivamente los canales financieros que permiten a Teherán mantener relaciones económicas internacionales.
La participación de Donald Trump también aparece en el desarrollo de esta nueva fase de presión. Según Bessent, el presidente estadounidense interviene directamente para convencer a otros gobiernos de reducir o suspender sus vínculos con Irán. El funcionario puso como ejemplo a Emiratos Árabes Unidos y afirmó que el país había anunciado la suspensión, hasta nuevo aviso, de sus operaciones comerciales y financieras con Teherán.
Irán cuestiona la ofensiva económica de Estados Unidos
Mientras Washington anunciaba las nuevas medidas y Netanyahu respaldaba públicamente la decisión, desde Teherán surgieron críticas contra la ofensiva económica. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, cuestionó la capacidad de Estados Unidos para continuar restringiendo los vínculos comerciales de Irán con otros países.
Qalibaf sostuvo, en un mensaje publicado en X, que los países que mantienen relaciones comerciales con Teherán no atenderán las advertencias estadounidenses y continuarán defendiendo sus propios intereses comerciales. Su respuesta representa la posición expresada desde el Parlamento iraní frente al nuevo paquete de sanciones y plantea un escenario en el que Washington busca ampliar la presión mientras Teherán cuestiona la capacidad de esa estrategia para modificar sus relaciones económicas internacionales.
La información disponible muestra así dos posiciones claramente diferenciadas. Por un lado, Estados Unidos presenta las nuevas sanciones como una ampliación de su campaña para bloquear las fuentes económicas que sostienen al régimen iraní. Por otro, representantes iraníes rechazan la efectividad de las restricciones y sostienen que los países que mantienen vínculos con Teherán continuarán priorizando sus propios intereses comerciales.
Una nueva etapa de presión sobre Irán
Las nuevas sanciones reúnen varios elementos de la estrategia económica estadounidense hacia Irán: ampliación de sectores afectados, sanciones contra entidades e individuos ubicados en distintos países, presión sobre redes financieras y advertencias a instituciones extranjeras que mantengan determinadas relaciones con Teherán. La inclusión de activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo amplía los ámbitos contemplados por Washington.
El respaldo expresado por Israel añade una dimensión política al anuncio, especialmente porque Netanyahu ha convertido la presión sobre Irán en uno de los asuntos centrales de su agenda internacional. Sin embargo, el contenido de las nuevas medidas corresponde al Gobierno estadounidense y al Departamento del Tesoro, mientras que la posición israelí se refleja en el apoyo público expresado por el primer ministro.
El siguiente desarrollo de esta situación dependerá de la aplicación de las sanciones, de la respuesta de las entidades señaladas y de la reacción de los países que mantienen relaciones comerciales con Irán. Por ahora, el anuncio estadounidense establece una ampliación de la presión económica y financiera, mientras Teherán rechaza las advertencias y defiende la continuidad de sus vínculos comerciales.
En ese escenario, Netanyahu aparece como uno de los principales respaldos internacionales a la nueva ofensiva económica de Washington contra Irán, mientras Estados Unidos busca cerrar las vías financieras que, según su Gobierno, permiten al régimen iraní mantener sus actividades económicas pese a las sanciones existentes.
