
Protestas masivas en Brasil contra el Congreso
Este domingo, miles de ciudadanos salieron a las calles de Brasil para expresar su rechazo a dos iniciativas parlamentarias que han encendido la indignación popular: la ampliación de la inmunidad para legisladores y un polémico proyecto de amnistía que podría beneficiar al expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado. Desde tempranas horas, en más de una docena de ciudades, la población se organizó para gritar en una sola voz que la democracia no puede ser vulnerada con leyes hechas a la medida de políticos y exmandatarios acusados de atentar contra el Estado.
Copacabana se convierte en símbolo de resistencia
En Río de Janeiro, la emblemática playa de Copacabana se convirtió en el epicentro de la protesta. Allí se esperaba la participación de figuras históricas de la música brasileña como Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque, quienes representan para muchos la voz cultural de la resistencia democrática. Su presencia en las protestas no solo le dio mayor visibilidad mediática al movimiento, sino que reforzó el vínculo entre arte, ciudadanía y defensa de las libertades.
Voces ciudadanas contra la impunidad
En la capital, Brasilia, la Explanada de los Ministerios se llenó de pancartas, banderas y consignas. “Estamos aquí para protestar contra este Congreso, que está compuesto por criminales, asesinos, corruptos, todos vestidos de políticos, quienes están articulando una ley que los autoprotege”, declaró Aline Borges, una ambientalista de 34 años que se sumó a la movilización. Su voz refleja el sentir de miles que rechazan lo que consideran un pacto de impunidad entre élites políticas que buscan blindarse de la justicia.
Sin amnistía: un clamor popular
La consigna más repetida fue “Sin amnistía”, que resonó con fuerza entre los manifestantes. Para muchos brasileños, aprobar un proyecto que libere de responsabilidad a Bolsonaro y a otros implicados en el intento golpista sería un retroceso grave para la justicia y la democracia. El recuerdo de los ataques contra las instituciones en enero de 2023 sigue fresco, y la posibilidad de que se borren esas responsabilidades preocupa a sectores sociales que temen un debilitamiento del Estado de derecho.
Diversidad política en las calles
Las protestas no estuvieron marcadas por un solo color político. Aunque varios manifestantes vistieron camisetas rojas en apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, otros ondeaban la bandera brasileña, un símbolo que en los últimos años fue apropiado por los seguidores del ultraderechista Bolsonaro. La mezcla de símbolos refleja la complejidad del momento político en Brasil: una sociedad dividida, pero unida en esta ocasión por el rechazo a la impunidad.
El riesgo de una crisis institucional
Expertos advierten que la aprobación de estas iniciativas podría abrir una crisis institucional en Brasil. La ampliación de la inmunidad parlamentaria blindaría a legisladores de investigaciones judiciales, debilitando los mecanismos de rendición de cuentas. Al mismo tiempo, la amnistía a Bolsonaro sería vista por amplios sectores como una claudicación del sistema judicial ante la presión política. La combinación de ambos proyectos alimenta la narrativa de que la democracia brasileña enfrenta una de sus pruebas más difíciles desde el fin de la dictadura militar.
La fuerza de la sociedad civil como contrapeso
Las manifestaciones de este domingo son un recordatorio de que la sociedad civil brasileña sigue activa y vigilante. Ante intentos de retroceso democrático, la movilización ciudadana se convierte en el principal contrapeso al poder político. En un país donde la polarización política ha marcado los últimos años, este tipo de protestas muestran que aún existen causas comunes capaces de movilizar a miles en defensa de la justicia y la transparencia.