Mujica y el llamado al desarrollo: una nueva perspectiva para el continente
En una reciente entrevista, el expresidente uruguayo José Mujica hizo un llamado crucial: redefinir el concepto de desarrollo. Su enfoque combina economía de mercado y políticas que mitiguen las desigualdades sociales, abriendo un debate urgente para América Latina. Este concepto, aunque no es nuevo, tiene un peso histórico y puede ser clave para construir un futuro más justo y sostenible en la región.
Mujica plantea una pregunta esencial: ¿cómo puede América Latina transformar su papel en el sistema global? Este planteamiento no solo revive el debate sobre el desarrollismo, sino que lo adapta a las demandas contemporáneas: igualdad, sostenibilidad y democracia.
El gran Pepe Mujica dejará un legado enorme de uno de los líderes más humildes y sencillos que haya existido en el mundo, además de su enorme y enriquecedora filosofía de vida que nos heredó.
— gmo_boss (@gmo_boss) January 18, 2025
“Hasta siempre, les dejo mi corazón”
QEPD Jose Mujica 🕊️ pic.twitter.com/JaD4sMXGoy
Orígenes del desarrollismo en América Latina
El desarrollismo tiene raíces profundas en la región, con instituciones clave como la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y proyectos como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) en Brasil. Durante las décadas de 1950 y 1960, esta ideología promovió:
- Industrialización con valor agregado.
- Un rol protagónico del Estado en la planificación económica.
- Integración regional para generar economías de escala y cadenas de valor compartidas.
Aunque este modelo trajo avances significativos en reducción de la pobreza y desarrollo económico, enfrentó críticas desde dos frentes:
- El neoliberalismo, que apostó por la privatización y el libre comercio.
- La teoría de la dependencia, que rechazaba el desarrollo como concepto y promovía la desconexión del sistema global.
Desarrollismo asiático vs América Latina: lecciones que aprender
Mientras el desarrollismo decayó en América Latina, Asia oriental adoptó y perfeccionó un modelo conocido como el «estado desarrollista.» Países como Corea del Sur, Taiwán y Japón transformaron economías pobres en potencias globales mediante:
- Educación de calidad como pilar de desarrollo.
- Políticas de largo plazo enfocadas en la industrialización avanzada.
- Un Estado fuerte, pero democrático en muchos casos.
¿Por qué América Latina no replicó este éxito?
A diferencia de Asia, donde se promovió una visión nacional unificada, América Latina enfrentó obstáculos como:
- Desigualdades estructurales no resueltas.
- Falta de continuidad en políticas públicas.
- Dependencia de exportaciones primarias sin valor agregado.
El reto de actualizar el desarrollo para el siglo XXI
Hoy, Mujica resalta la necesidad de integrar las lecciones del pasado con las demandas actuales. Según su visión, los pilares de un nuevo modelo de desarrollo para América Latina deben incluir:
- Democracia e inclusión:
Erradicar desigualdades de género, etnicidad y clase debe ser prioritario. - Sostenibilidad ambiental:
El desarrollo no puede comprometer los recursos naturales ni ignorar el cambio climático. - Integración regional:
Crear sinergias económicas y sociales entre países fortalecería la posición global de la región. - Autonomía geopolítica:
Reducir la dependencia de potencias extranjeras es clave para una verdadera soberanía económica y política.
El futuro del desarrollo: ¿administradores o transformadores?
América Latina se enfrenta a una encrucijada histórica. La pregunta es clara: ¿continuaremos administrando las desigualdades del subdesarrollo o seremos protagonistas de un modelo transformador que priorice el bienestar colectivo?
La respuesta requiere liderazgo político, alianzas regionales sólidas y una ciudadanía comprometida. Mujica nos recuerda que el desarrollo no es un destino, sino un proceso continuo que demanda creatividad, resiliencia y visión a largo plazo.
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