Moncloa se planta: «Ni recortes ni impuestos» para pagar 5% de OTAN

Moncloa se planta: "Ni recortes ni impuestos" para pagar 5% de OTAN
Moncloa se planta: "Ni recortes ni impuestos" para pagar 5% de OTAN

El Gobierno español justifica su «no» al 5% de gasto militar de la OTAN como una defensa del estado de bienestar, en medio de tensiones con sus socios. Conoce los argumentos.

Desde Madrid, el Gobierno español ha cerrado filas para justificar su rechazo a la meta del 5% de la OTAN. Calificándolo de «irrazonable», La Moncloa lo presenta como una defensa del estado de bienestar frente a recortes o subidas de impuestos, mientras gestiona la tensión interna con sus socios de coalición.

La onda expansiva de la cumbre de la OTAN en La Haya ha llegado con fuerza a Madrid, donde el Gobierno de Pedro Sánchez trabaja para contener tanto las repercusiones internacionales como las tensiones políticas internas derivadas de su solitaria negativa a aceptar la meta de gasto militar del 5% del PIB. La estrategia de Moncloa es clara: enmarcar su «no» como un acto de responsabilidad económica y social para proteger a los ciudadanos.

La justificación económica: «irrazonable» e «incompatible con el estado de bienestar»

El argumento central del Ejecutivo es que la exigencia de la OTAN es económicamente inviable sin desmantelar los servicios públicos. Fuentes gubernamentales y el propio presidente han insistido en que alcanzar el 5% —unos 80.000 millones de euros anuales— sería «irrazonable» y «contraproducente para la economía de España».

La línea oficial, defendida por ministros como el de Economía, Carlos Cuerpo, es que un compromiso de esa magnitud es «incompatible con el Estado del bienestar» y forzaría al país a una disyuntiva inaceptable: «aumentar los impuestos a la clase media» o «recortar los servicios públicos y las prestaciones sociales». Con esta narrativa, el Gobierno busca la complicidad de una ciudadanía preocupada por la economía familiar.

El frente interno: Bolaños y cuerpo cierran filas mientras sumar exige más firmeza

La gestión de la crisis ha requerido una coordinación milimétrica dentro del ala socialista del Gobierno. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha calificado a sus críticos de «zombies políticos» y ha pedido «dejar pasar unos días» para que la situación se aclare, mientras cierra filas con la postura oficial.

Sin embargo, la presión del socio minoritario, Sumar, es palpable. La formación ha exigido al Gobierno «plantarse» con más contundencia ante las demandas de la OTAN, reflejando una profunda división ideológica sobre la política de defensa que amenaza la estabilidad de la coalición. Este choque interno obliga a Sánchez a mantener una postura firme en el exterior para garantizar la paz en el interior.

El crecimiento del PIB como argumento: ¿Suficiente para sostener el gasto actual?

Para reforzar su posición, el Gobierno esgrime los datos macroeconómicos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que la economía española creció un 0,6% en el primer trimestre, impulsada por el consumo y la inversión. Analistas económicos señalan que, aunque hay una ligera desaceleración respecto a trimestres anteriores, el dinamismo se mantiene, con previsiones de crecimiento similares para el segundo trimestre.

El Ejecutivo utiliza esta fortaleza relativa como argumento para defender que el esfuerzo actual en defensa, cercano al 2% del PIB, ya es significativo y acorde a las capacidades del país, sin necesidad de comprometer la estabilidad presupuestaria o el crecimiento futuro.

La batalla política: Usando la OTAN para marcar distancias con el PP

Finalmente, la postura en la OTAN se ha convertido en una herramienta de confrontación política interna con el Partido Popular. Al rechazar el aumento de gasto militar por sus implicaciones sociales, el Gobierno de Sánchez traza una línea ideológica clara, presentándose como el garante del modelo social frente a un hipotético gobierno de derechas que, según ellos, sí aceptaría los recortes. Este enfrentamiento convierte un debate de política exterior en un arma de la batalla electoral y parlamentaria que se libra en Madrid.

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