El lanzamiento de un misil balístico desde un submarino nuclear por parte de China volvió a colocar al Pacífico en el centro de la atención internacional. La maniobra, confirmada por medios estatales del régimen chino, forma parte del programa anual de entrenamiento militar del país, aunque ocurre en un contexto marcado por el incremento de las tensiones con Taiwán, Japón y el fortalecimiento de la presencia militar de Beijing en la región.
La prueba fue realizada por la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) durante la mañana de este lunes. Según la información oficial difundida por la agencia Xinhua, el proyectil llevaba una ojiva simulada de entrenamiento y alcanzó con precisión el área marítima prevista en aguas internacionales del Pacífico, sin que las autoridades revelaran el modelo del misil, la ubicación exacta del impacto o el tipo de submarino empleado en la operación.
Un ensayo militar anunciado por China
El lanzamiento ocurrió a las 12:01 horas locales (04:01 GMT) y, de acuerdo con la versión oficial, había sido notificado previamente a los países involucrados en la región como parte del calendario anual de ejercicios militares chinos. Beijing sostuvo que la prueba no estuvo dirigida contra ningún país específico ni buscó enviar un mensaje directo a un adversario determinado.
Las autoridades chinas señalaron que el objetivo consistió en evaluar el desempeño operativo de su fuerza estratégica submarina bajo condiciones de entrenamiento. El proyectil fue disparado desde un submarino de propulsión nuclear hacia una zona del Pacífico descrita únicamente como «aguas internacionales relevantes», manteniendo en reserva los detalles técnicos del ejercicio.
A pesar de la explicación oficial, el contexto regional ha provocado que el ensayo sea observado con especial atención debido al incremento constante de las actividades militares de China en el Pacífico occidental y en las inmediaciones de Taiwán.
El misil balístico marca un precedente para la Armada china
Diversos reportes especializados señalan que este ejercicio representa un hecho poco habitual para las capacidades estratégicas chinas. El diario hongkonés South China Morning Post indicó que se trataría del primer lanzamiento conocido de un misil desde un submarino chino desde 1982 y el primero realizado desde un submarino de propulsión nuclear.
Los submarinos nucleares ofrecen una ventaja estratégica considerable frente a los convencionales debido a su mayor autonomía, capacidad para permanecer largos periodos bajo el agua y posibilidad de operar a mayores distancias sin necesidad de reabastecimiento. Estas características fortalecen significativamente la capacidad de disuasión nuclear de cualquier país que los opere.
El ensayo también refleja el proceso de modernización que China ha impulsado durante los últimos años dentro de su fuerza naval, considerada actualmente una de las de mayor crecimiento a nivel mundial.
Crece la presencia militar china en el Pacífico
El lanzamiento ocurre mientras Taiwán mantiene un seguimiento constante sobre las operaciones navales del Ejército chino. Autoridades de seguridad de la isla informaron que actualmente existen cuatro agrupaciones navales chinas desplegadas en distintos puntos estratégicos del Pacífico occidental.
Según la Oficina de Seguridad Nacional taiwanesa, una agrupación permanece en el Pacífico Sur, dos más operan al sur de la isla japonesa de Amami Oshima y otra se encuentra al noreste de Filipinas. Las autoridades consideran que entre julio y septiembre suele registrarse el periodo de mayor actividad militar rutinaria por parte de Beijing.
Además, el secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán informó recientemente que China mantiene desplegados más de 110 buques entre embarcaciones militares y unidades de la Guardia Costera a lo largo de la denominada primera cadena de islas, una extensa zona estratégica que conecta Japón, Taiwán y Filipinas y que separa los mares costeros chinos del océano Pacífico abierto.
Japón mantiene vigilancia sobre los movimientos de Beijing
El ensayo militar también coincide con un periodo de creciente fricción diplomática entre China y Japón. Durante las últimas semanas, Beijing anunció nuevas restricciones para la exportación de productos de doble uso hacia cuarenta entidades japonesas, argumentando preocupaciones relacionadas con la política de seguridad de Tokio.
De forma paralela, el Gobierno japonés expresó su protesta por la presencia de embarcaciones chinas cerca de la isla de Yonaguni, territorio ubicado a poco más de 150 kilómetros de Taiwán y considerado un punto estratégico para la vigilancia del Mar de China Oriental.
Las diferencias entre ambos gobiernos se han intensificado desde finales de 2025, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, manifestó que una eventual ofensiva china contra Taiwán podría derivar en la participación de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.
China y Rusia preparan nuevas maniobras navales
El lanzamiento del proyectil coincide además con la llegada de buques de la Flota del Pacífico de Rusia al puerto chino de Qingdao para participar en ejercicios militares conjuntos.
De acuerdo con información difundida por medios estatales rusos y confirmada por el Ministerio de Defensa chino, las maniobras se desarrollarán hasta el 13 de julio tanto en aguas como en espacio aéreo chinos. Posteriormente, ambas armadas realizarán un patrullaje marítimo conjunto en distintas zonas del Pacífico.
Estas actividades forman parte de la cooperación militar que Beijing y Moscú han fortalecido durante los últimos años mediante ejercicios combinados en distintas regiones estratégicas.
Un escenario regional bajo constante vigilancia
El lanzamiento del misil balístico representa un nuevo episodio dentro del complejo panorama de seguridad que atraviesa la región del Indo-Pacífico. Aunque China sostiene que la prueba responde a un programa regular de entrenamiento previamente comunicado a los países involucrados, el contexto regional explica el elevado nivel de atención que ha generado entre gobiernos y organismos especializados.
El incremento del despliegue naval chino, la vigilancia permanente sobre Taiwán, las tensiones diplomáticas con Japón y la cooperación militar con Rusia conforman un escenario que continúa siendo monitoreado por diversas potencias internacionales. Mientras Beijing insiste en que sus ejercicios forman parte de actividades rutinarias, el fortalecimiento de sus capacidades estratégicas mantiene al Pacífico como uno de los principales focos geopolíticos del mundo. En ese contexto, el reciente misil balístico lanzado desde un submarino nuclear vuelve a situar la evolución del poder militar chino en el centro del debate internacional.


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