
Multitudes colapsan Teherán entre llanto, furia y amenazas de represalia
La calle Azadi, arteria emblemática de Teherán, fue este sábado el escenario de un desfile fúnebre sin precedentes. Más de un millón de personas, según cifras oficiales no verificadas de manera independiente, salieron a rendir homenaje a Hossein Salami, jefe de la Guardia Revolucionaria, y al general Amir Ali Hajizadeh, líder del programa de misiles balísticos iraní, junto a otros 58 altos mandos, científicos nucleares y civiles, víctimas directas de la guerra de 12 días con Israel.
El acto no fue sólo un funeral. Fue una declaración de resistencia nacional, un grito colectivo contra Estados Unidos, Israel y las potencias occidentales que, según Teherán, han buscado destruir su soberanía y su desarrollo nuclear. Las consignas resonaban con fuerza: “Muerte a Israel”, “Muerte a Estados Unidos”. El pueblo iraní convirtió el duelo en protesta viva.
Ataques estratégicos: Israel apunta a los pilares del programa nuclear iraní
Todo comenzó el 13 de junio, cuando Israel lanzó una ofensiva dirigida a desmantelar el corazón nuclear y militar de la República Islámica. Durante la campaña, el ejército israelí asegura haber eliminado a 30 comandantes iraníes, 11 científicos nucleares y destruido más de 700 instalaciones militares, incluyendo ocho sitios clave del programa atómico.
Irán respondió con más de 550 misiles balísticos. Aunque la mayoría fueron interceptados, 28 personas murieron en Israel y se reportaron múltiples daños materiales. El saldo humano fue abrumador: más de mil muertos, entre ellos al menos 417 civiles, según activistas de derechos humanos.
Un líder ausente y un duelo que trasciende el silencio oficial
Aunque el ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, no apareció en la ceremonia pública —lo cual rompió con el protocolo tradicional—, el mensaje fue claro. En un video pregrabado, Jamenei desestimó los daños de las bombas antibúnker estadounidenses en instalaciones nucleares y reclamó la victoria moral y militar.
“Ellos no lograron nada significativo”, dijo. Mientras tanto, funcionarios heridos como Ali Shamkhani, asesor de Jamenei, reaparecieron públicamente con visibles secuelas físicas, como símbolo de que la estructura de poder persiste, incluso bajo fuego.
La Guardia Revolucionaria: del martirio a la movilización
Creada en 1979, la Guardia Revolucionaria de Irán ha sido el brazo ideológico y militar del régimen. Lo que comenzó como una fuerza de seguridad interna ahora opera como una estructura transnacional, con presencia activa en Irak, Siria, Líbano y Gaza.
Durante esta guerra, se confirmó la muerte del general Mohammad Bagheri, jefe del Estado Mayor del ejército, quien será enterrado en Behesht-e-Zahra, junto a su hermano fallecido en la guerra con Irak. Otros cuerpos regresaron a sus ciudades natales, en un acto de dolor descentralizado pero unificado.
Más allá de la guerra: el conflicto diplomático y el programa nuclear
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó daños “muy significativos” en la instalación nuclear de Fordo, atacada por bombas antibúnker de EE. UU. Aunque Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico, Israel lo percibe como una amenaza existencial.
Donald Trump, presidente de EE. UU., espera reanudar las inspecciones nucleares. Pero el Parlamento iraní votó por suspender la cooperación con el OIEA, endureciendo la postura.
El canciller Abbas Araghchi expresó que Irán estaría abierto a un nuevo acuerdo, aunque rechazó el tono burlón de Trump hacia Jamenei. “Si quiere negociar, debe mostrar respeto”, dijo.
Un duelo colectivo y una advertencia al mundo
Mientras millones lloran a sus líderes, el mensaje entre líneas es inconfundible: Irán no considera que el conflicto haya terminado. Para muchos, el alto el fuego es solo un paréntesis. La herida está abierta. Y la voluntad de responder, intacta.
“El enemigo ha golpeado fuerte, pero no nos ha roto. Esto no ha terminado”, dijo Ahmad Mousapoor, manifestante de 43 años, ondeando una bandera mientras la ciudad se detenía para enterrar a sus mártires.