
La respuesta de Irán a los ataques israelíes de esta madrugada ha sido una mezcla de furia retórica y una demostración de fuerza militar. El Líder Supremo, Ayatolá Ali Jamenei, emitió una dura advertencia a Israel, prometiendo un «castigo severo» y afirmando que «no los dejará impunes» por el «crimen» de atacar territorio iraní y matar a líderes militares y científicos nucleares. En paralelo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) reivindicó una «respuesta aplastante y precisa contra docenas de objetivos» en Israel, desplegando, según informes, más de cien drones y misiles balísticos.
Mientras las defensas aéreas se activaban en ciudades como Teherán y se reportaban bajas en el noroeste del país debido a los ataques israelíes , el régimen iraní busca proyectar una imagen de fortaleza y capacidad de represalia. Sin embargo, la efectividad real de esta respuesta frente a las capacidades defensivas israelíes y la veracidad de todas sus afirmaciones están siendo examinadas de cerca por la comunidad internacional.
La Retórica del «Ojo por Ojo» y la Movilización Militar
La reacción iraní fue inmediata y contundente en el plano declarativo. El Ayatolá Jamenei, en un mensaje a la nación, aseguró que Israel «se ha preparado un destino amargo y doloroso» y que «debe esperar un castigo severo». Esta retórica busca galvanizar el apoyo interno y enviar un mensaje disuasorio a Israel y sus aliados.
Militarmente, Irán respondió con el lanzamiento de una oleada inicial de unos 100 drones, seguida por «docenas» de misiles en varias fases. El CGRI, en un comunicado, detalló que sus fuerzas «llevaron a cabo su respuesta aplastante y precisa contra docenas de objetivos, centros militares y bases aéreas» israelíes. La agencia estatal de noticias IRNA incluso llegó a afirmar que Irán había derribado al menos dos aviones israelíes , una aseveración que no ha sido verificada independientemente y que es considerada por muchos analistas como parte de la propaganda de guerra. Se ha destacado que los misiles balísticos son el «arma principal» de Irán para este tipo de represalias, dada su mayor capacidad para penetrar defensas en comparación con drones o misiles de crucero.
La Guerra de Información y la Proyección de Fuerza
Es crucial analizar la respuesta iraní no solo en términos de su impacto militar real, sino también como parte de una intensa guerra de información. Para el régimen de Teherán, es vital proyectar una imagen de fuerza y capacidad de represalia efectiva, tanto para su audiencia interna como para sus aliados y adversarios en la región. Por ello, las afirmaciones sobre el número de objetivos alcanzados o los daños infligidos a Israel deben tomarse con cautela hasta que puedan ser verificadas por fuentes independientes.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron haber interceptado la gran mayoría de los drones y misiles iraníes. Esta discrepancia entre las afirmaciones iraníes de una «respuesta aplastante» y los informes israelíes sobre intercepciones exitosas subraya la batalla narrativa que acompaña al enfrentamiento físico. No obstante, el mero hecho de lanzar un ataque directo de tal magnitud contra Israel es una señal significativa de la voluntad de Irán de escalar más allá de sus tácticas de guerra subsidiaria.
Entre el Patriotismo Inducido y el Temor Real
Para la población iraní, la situación es compleja. Por un lado, el régimen intenta fomentar un sentimiento de unidad nacional y respaldo a las acciones militares contra un enemigo declarado. Por otro, la activación de las defensas aéreas en ciudades como Teherán , los informes de bajas por los ataques israelíes , y la incertidumbre sobre una posible contra-respuesta israelí generan un temor palpable.
Las dificultades económicas preexistentes en Irán, exacerbadas por las sanciones internacionales , hacen que la perspectiva de un conflicto a gran escala sea aún más preocupante para el ciudadano común. Si bien el régimen proyecta una imagen de desafío, la población es consciente de las graves consecuencias que una guerra total podría acarrear para su vida cotidiana y su seguridad.
* Ayatolá Ali Jamenei, Líder Supremo de Irán: «Israel debe esperar un castigo severo… No los dejaremos impunes». «Ellos (Israel) comenzaron el trabajo y comenzaron la guerra. No les permitiremos escapar safely de este gran crimen que cometieron».
* Comunicado del CGRI: Las fuerzas iraníes «llevaron a cabo su respuesta aplastante y precisa contra docenas de objetivos, centros militares y bases aéreas».
* Matthew Savill, director de ciencias militares en RUSI: «Su arma principal [de Irán] serán los misiles balísticos, que tienen la mejor oportunidad de infligir daño a Israel, mientras que los ataques con drones y misiles de crucero enfrentarán defensas israelíes más extensas».
* Sanam Vakil, directora del programa MENA en Chatham House: «Lejos de ser una acción preventiva, este ataque [israelí] corre el riesgo de desencadenar una escalada regional más amplia y puede reforzar inadvertidamente la legitimidad interna e internacional de la República Islámica».
Irán ha respondido a la agresión israelí con una demostración de fuerza que busca restaurar la disuasión y satisfacer las demandas internas de represalia. Sin embargo, la efectividad militar de esta respuesta y sus consecuencias a largo plazo aún están por determinarse. La comunidad internacional observa con preocupación si este ciclo de ataques y contraataques llevará a una espiral de violencia incontrolable o si ambas partes, tras medir sus fuerzas, optarán por una desescalada forzada por la presión externa y los enormes riesgos de una guerra total. La retórica incendiaria desde Teherán sugiere que, al menos públicamente, Irán no está dispuesto a dar su brazo a torcer fácilmente.