La guerra de los 12 días con Israel no solo dejó más de mil víctimas en Irán, también reveló una verdad incómoda: la vulnerabilidad de su defensa aérea. En un inusual reconocimiento público, el general Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, admitió que los sistemas actuales no fueron suficientes frente a la superioridad tecnológica israelí.
“Debemos consolidar y expandir la eficacia de nuestra defensa aérea mediante tecnologías modernas e iniciativas autóctonas”, declaró en un mensaje difundido por la agencia IRNA.
Israel y la exposición de las falencias iraníes
Durante el conflicto, la aviación israelí bombardeó instalaciones nucleares, militares y civiles en Irán, causando la muerte de científicos y altos mandos. Estados Unidos también participó con ataques a tres instalaciones nucleares.
La respuesta iraní llegó con misiles y drones lanzados diariamente contra Israel, que dejaron 31 víctimas, además de un ataque a una base estadounidense en Qatar. Sin embargo, la defensa aérea de Irán quedó sobrepasada por la precisión de los cazas y drones israelíes.
La guerra encubierta que no cesa
Este choque militar fue solo un capítulo más de la guerra en la sombra entre Israel e Irán, marcada por espionaje, sabotajes y asesinatos selectivos. Israel considera clave frenar el avance nuclear iraní eliminando científicos y altos cargos, mientras Teherán endurece protocolos de seguridad:
- Prohibición de smartphones y redes sociales en altos funcionarios.
- Comunicación restringida solo a radios militares.
- Protección reforzada por la brigada Ansar al-Mehdi.
La violación de estas normas, según informes, permitió que Israel atacara incluso el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
La frontera caliente de Sistán y Baluchistán
En paralelo, la inestabilidad interna sigue encendiendo alarmas. La Guardia Revolucionaria confirmó la muerte del coronel Rahim Mohammadi en una misión en Saravan, provincia de Sistán y Baluchistán, donde operan grupos armados como Yeish al Adl, catalogado terrorista por Teherán.
La región, en la frontera con Pakistán y Afganistán, es un polvorín marcado por extremismo, contrabando y narcotráfico. En semanas recientes, la Guardia Revolucionaria reportó la muerte de trece insurgentes y el desmantelamiento de una célula que planeaba atentados.
La urgencia de modernizar la defensa
El mensaje de Mousavi fue claro: el contexto global exige a Irán elevar su capacidad de respuesta con un sistema integrado que coordine al Ejército y la Guardia Revolucionaria.
La guerra de los 12 días demostró que el poder aéreo será decisivo en futuros conflictos. Para Irán, modernizar su defensa no es solo cuestión de seguridad, sino de supervivencia en un Medio Oriente cada vez más convulso.
