En su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump ha reafirmado su postura antiinmigrante. Y es que desde 2015, cuando lanzó su precandidatura presidencial, ha utilizado un discurso de odio para descalificar a los migrantes, especialmente a los latinoamericanos.
Para Trump, los migrantes son «enemigos internos»: los etiqueta como invasores, criminales y violadores. Su objetivo es claro: desgastarlos física y emocionalmente a través de políticas agresivas y retórica hostil.
Un “regalo” amargo en el Día Internacional del Migrante
En un día que debería celebrarse la resiliencia y contribución de los migrantes, Trump lanza una lista de medidas que busca implementar desde el primer día de su mandato:
Medidas más agresivas propuestas por Trump
- Deportaciones masivas: Promete realizar la mayor operación de deportación de la historia.
- Redadas laborales: Buscará indocumentados en centros de trabajo.
- Militarización de la frontera: Uso de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas para evitar la entrada de migrantes y solicitantes de asilo.
- Centros de detención masiva: Lugares temporales en la frontera para internar migrantes mientras se realizan deportaciones rápidas.
- Eliminación de protecciones legales: Terminar programas como DACA y TPS, afectando a dreamers y refugiados.
- Gravar las remesas: Un impuesto que busca castigar a los trabajadores indocumentados.
- Abolir la ciudadanía por nacimiento: Una medida dirigida a hijos de migrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos.
El enemigo perfecto: migrantes que trabajan en silencio
Trump ha encontrado un blanco fácil en los migrantes indocumentados. La mayoría no protesta, no alza la voz ni reclama derechos; simplemente trabajan, consumen y envían remesas.
Sin embargo, esta aparente pasividad tiene raíces profundas: el miedo a la persecución y el deseo de pasar desapercibidos en un país que los necesita pero no los reconoce.
El impacto económico: ¿puede sobrevivir Estados Unidos sin migrantes?
Las políticas antiinmigrantes de Trump ignoran un aspecto crucial: la economía de Estados Unidos depende de la fuerza laboral migrante.
Sectores más afectados
- Agricultura: Los migrantes representan gran parte de la fuerza laboral en el campo. Sin ellos, la producción agrícola podría colapsar.
- Sector servicios: Restaurantes, limpieza y cuidado personal son áreas dominadas por trabajadores indocumentados.
- Construcción: Un sector que emplea a miles de migrantes y es esencial para el desarrollo del país.
Preguntas clave para la administración de Trump
- ¿Quién realizará los trabajos que los migrantes han hecho durante décadas?
- ¿Estarán los empleadores dispuestos a pagar salarios más altos para atraer trabajadores nativos?
- ¿Cómo enfrentará la economía un aumento en la inflación derivado de la escasez de mano de obra?
La lucha de los migrantes: trabajo como resistencia
Si algo ha demostrado la comunidad migrante, es su capacidad de resiliencia. Más allá de las políticas hostiles, su trabajo habla por ellos: alimentan a la nación, cuidan a sus familias y sostienen sectores clave de la economía.
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