El conflicto en Medio Oriente cumplió este jueves su sexto día con una nueva oleada de ataques lanzados por Irán contra Israel, bases estadounidenses y diversos puntos estratégicos en la región.
La escalada incluyó amenazas directas contra Estados Unidos y declaraciones de alto tono por parte de líderes religiosos iraníes, en medio de la creciente inestabilidad que ya impacta en el suministro energético y la seguridad marítima.
Las sirenas antiaéreas volvieron a activarse en Tel Aviv y Jerusalén tras el anuncio de nuevos lanzamientos de misiles. La televisión estatal iraní informó que las ofensivas también tuvieron como objetivo instalaciones vinculadas a fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.
En paralelo, el ejército israelí confirmó ataques contra decenas de objetivos en Líbano relacionados con el grupo Hezbollah, aliado de la República Islámica, así como bombardeos en territorio iraní dirigidos a plataformas de lanzamiento de misiles balísticos de largo alcance.
Irán pide “la sangre de Trump”
La tensión aumentó después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, acusara a la Armada de Estados Unidos de hundir la fragata IRIS Dena en el océano Índico, incidente que dejó al menos 87 marinos muertos, según autoridades iraníes. El funcionario advirtió que Washington “llegará a lamentar amargamente” lo ocurrido.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó que un submarino estadounidense lanzó el torpedo que provocó el hundimiento del buque, el cual regresaba a su base tras participar en maniobras multinacionales meses atrás. Sri Lanka informó que decenas de tripulantes fueron rescatados con vida, mientras que otros cuerpos fueron recuperados por la Armada.
En medio de la crisis, el ayatolá Abdollah Javadi Amoli emitió un mensaje televisado en el que llamó a combatir a Estados Unidos y mencionó “la sangre de Trump”, en una de las declaraciones más radicales realizadas por un alto clérigo chií desde el inicio de las hostilidades.

Expansión del conflicto en la región
Los enfrentamientos se han extendido más allá de Irán e Israel. En Azerbaiyán, un dron cayó cerca del aeropuerto de Najicheván y otro se estrelló en las inmediaciones de una escuela, dejando civiles heridos. En Emiratos Árabes Unidos, seis personas resultaron lesionadas tras la caída de restos de un aparato no tripulado interceptado cerca de una base aérea que alberga fuerzas estadounidenses.
Qatar desalojó de forma preventiva a residentes cercanos a la embajada estadounidense en Doha ante reportes de misiles en la capital. Arabia Saudita informó la destrucción de un dron en su provincia fronteriza con Jordania. En tanto, la Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido señaló una explosión frente a la costa de Kuwait que afectó a un buque petrolero, ampliando la zona de riesgo en rutas clave para el comercio energético.
Desde el inicio de la guerra, se han registrado incidentes en el golfo de Omán y en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El precio del crudo Brent acumula un incremento aproximado del 15% desde que comenzaron los combates, reflejando la preocupación de los mercados por la interrupción del tráfico marítimo.
Israel amplía operaciones en Líbano e Irán
El ejército israelí reportó ataques contra 80 objetivos en Líbano vinculados a Hezbollah, incluidos centros de mando en Beirut. También confirmó bombardeos sobre instalaciones iraníes relacionadas con misiles balísticos. En Israel se escucharon explosiones durante la madrugada, mientras los sistemas defensivos interceptaban nuevas oleadas de proyectiles.
Autoridades iraníes informaron que más de mil 200 personas han muerto en su territorio desde el inicio del conflicto. En Líbano se reportan más de 70 fallecidos y en Israel alrededor de una docena. Estados Unidos confirmó la muerte de seis soldados, incluido un mayor cuya identidad fue revelada recientemente.
A seis días del estallido de la guerra, los objetivos declarados por las partes siguen evolucionando. Mientras Washington y Tel Aviv sostienen que buscan debilitar la capacidad militar iraní, en Teherán las declaraciones oficiales y religiosas apuntan a una confrontación prolongada, en un escenario que mantiene en alerta a toda la región y a los mercados internacionales.