Una semana paradigmática: justicia incompleta para las mujeres
El aniversario luctuoso de Marisela Escobedo Ortiz y el fallo en el caso de Gisèle Pelicot coincidieron esta semana, recordándonos la profunda deuda que el sistema jurídico tiene con las mujeres. Mientras tanto, los comités para evaluar a personas juzgadoras reflejan una baja participación femenina, perpetuando las brechas de género en la impartición de justicia.
¿Por qué importa la representación de mujeres juzgadoras?
La falta de mujeres en roles clave del sistema judicial limita la capacidad de la justicia para responder a las necesidades de género, dejando desprotegidas a miles de mujeres frente a un sistema diseñado bajo perspectivas masculinas.
- Marisela Escobedo: Activista asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua en 2010 mientras exigía justicia por el feminicidio de su hija.
- Gisèle Pelicot: Su caso desafió al sistema de justicia penal, evidenciando cómo las mujeres luchan para hacerse escuchar y obtener justicia.
El derecho como expresión de poder patriarcal
Históricamente, el derecho ha sido una herramienta que regula las relaciones humanas, pero también perpetúa desigualdades estructurales.
- Neutralidad falsa: Aunque el derecho se presenta como imparcial, ha sido moldeado por visiones masculinas que minimizan las experiencias femeninas.
- Desigualdad institucional: Las leyes reflejan estructuras de poder que excluyen y silencian las voces de las mujeres.
- Sistema sesgado: Los tribunales, mayoritariamente dirigidos por hombres, reproducen prejuicios y estereotipos que limitan la justicia para las mujeres.
Hacia un derecho antipatriarcal: construir desde las bases
Un sistema jurídico transformador debe ir más allá de la mera inclusión de mujeres en roles de poder.
Principios del derecho antipatriarcal
- Reconocer emociones y experiencias: Las vivencias de las víctimas deben ser parte central del proceso judicial.
- Cuestionar la neutralidad: Reconocer que las leyes actuales no son imparciales y están influenciadas por la lógica patriarcal.
- Transformar la estructura: Reformar profundamente las instituciones judiciales para que sean inclusivas y respondan a las necesidades de género.
- Justicia restaurativa: Promover enfoques que consideren la reparación emocional y social de las víctimas, más allá de castigos punitivos.
Historias que evidencian la deuda del sistema jurídico
Marisela Escobedo: el caso que México no puede olvidar
La activista exigía justicia por el feminicidio de su hija Rubí Frayre cuando fue asesinada en 2010. Catorce años después, ambos crímenes siguen impunes, demostrando cómo el sistema falla sistemáticamente a las mujeres.
Gisèle Pelicot: un fallo que desafía al sistema
Este caso reciente destaca la capacidad de las mujeres para apropiarse de sus narrativas y exigir justicia, incluso en contextos adversos.
Un llamado a la acción colectiva
La transformación del sistema jurídico no es solo responsabilidad de quienes legislan y juzgan; también exige un compromiso de la sociedad civil, las organizaciones y los gobiernos.
Un derecho verdaderamente antipatriarcal debe:
- Garantizar justicia efectiva para las víctimas.
- Visibilizar y escuchar las historias de mujeres.
- Desmantelar estructuras de poder que perpetúan desigualdades de género.
Es momento de construir un sistema que respalde plenamente los derechos de las mujeres, porque sin justicia, la igualdad es solo una promesa vacía.
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