El 21 de enero, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, sostuvieron una llamada telefónica clave para el futuro de la política migratoria entre ambos países.
Sin embargo, la falta de información oficial sobre la conversación y la omisión de su divulgación por parte del Departamento de Estado han generado incertidumbre.
Mientras otros gobiernos recibieron resúmenes detallados de sus conversaciones con Rubio, el caso de México se mantiene con una versión oficial limitada.
La SRE ha negado que en dicha llamada se haya acordado la reinstalación de Quédate en México, el programa que obliga a solicitantes de asilo en EE. UU. a esperar su proceso en territorio mexicano. No obstante, la política sigue en operación, y el aumento de deportaciones sugiere que su implementación es un hecho.
“Quédate en México”: Una política que nunca se fue
La medida de “Quédate en México” fue instaurada en 2018 bajo la administración de Donald Trump, obligando a migrantes a esperar en territorio mexicano mientras se resolvían sus solicitudes de asilo en EE. UU.
Aunque el gobierno de Joe Biden canceló formalmente el programa, la crisis migratoria y las presiones políticas han provocado su reactivación en la práctica.
La versión de la SRE confirma que en la llamada del 21 de enero no se tomó una decisión formal sobre el tema, pero no descarta que el programa siga operando como parte de la cooperación entre ambos países.
De hecho, la anulación de la aplicación CBP One por parte de Trump ha dejado varados a miles de migrantes en la frontera mexicana, lo que en la práctica refuerza el programa sin necesidad de un anuncio oficial.
El papel de México en la crisis migratoria
México se encuentra nuevamente en la posición de asumir el costo de las políticas migratorias de EE. UU., sin recibir un acuerdo formal o apoyo financiero significativo a cambio.
Mientras la SRE insiste en que no hay acuerdos oficiales, los hechos indican que:
- Las deportaciones han aumentado, lo que sugiere que EE. UU. ha intensificado las redadas.
- Miles de migrantes han quedado varados en México tras el cierre de CBP One.
- La frontera sigue funcionando como una barrera de contención para los solicitantes de asilo.
Esto plantea la pregunta clave: ¿México realmente tiene soberanía en su política migratoria o simplemente está acatando las exigencias de Washington?
¿Un acuerdo silencioso?
La negativa de la SRE sobre un acuerdo en la llamada con Marco Rubio deja abierta la posibilidad de que la reinstalación de Quédate en México se haya decidido fuera del diálogo oficial o simplemente se haya implementado de facto.
El aumento de las deportaciones, la eliminación de CBP One y la falta de una estrategia clara de México ante la crisis migratoria sugieren que, aunque no se haya firmado un documento, la realidad es innegable: Quédate en México sigue operando.
El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta un reto clave: definir si tomará una postura activa en la negociación migratoria o si seguirá permitiendo que EE. UU. dicte las condiciones.
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