En medio de la creciente tensión por la guerra en Gaza, más de 50 países árabes e islámicos alzaron la voz en la cumbre celebrada en Doha. El objetivo: exigir la expulsión de Israel de la ONU y la aplicación de sanciones internacionales.
El detonante fue el ataque israelí contra una delegación de Hamás en territorio qatarí, un hecho que encendió alarmas diplomáticas en toda la región y aceleró la reunión convocada por la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI).
Exigen sanciones y ruptura de lazos
Los líderes árabes e islámicos acordaron un documento con 25 puntos que reclama medidas contundentes:
- Suspensión de transferencias de armas a Israel.
- Revisión de relaciones diplomáticas y económicas.
- Acciones legales contra autoridades israelíes.
- Coordinación para suspender a Israel como miembro de la ONU.
Estas demandas reflejan un cambio de tono en la diplomacia regional, que busca pasar de las condenas verbales a la presión internacional.
La Corte Penal Internacional en el centro
La cumbre también respaldó las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) en noviembre de 2024 contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant. Ambos enfrentan cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad tras los ataques en Gaza.
Los países de la OCI que son parte del Estatuto de Roma fueron llamados a apoyar la ejecución de estas órdenes dentro de sus marcos legales.
Diplomacia y tensiones
Aunque condenaron el ataque a la delegación de Hamás en Doha, los líderes reafirmaron su apoyo a las gestiones de mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos para poner fin al conflicto.
Al mismo tiempo, rechazaron las “amenazas provocativas” de Israel contra Qatar y otros Estados árabes, advirtiendo que una escalada pondría en riesgo la paz y seguridad internacionales.
Seguridad colectiva y futuro regional
La declaración final de la cumbre insistió en la unidad árabe-islámica, la creación de un sistema de seguridad regional y la meta de liberar Medio Oriente de armas nucleares y de destrucción masiva.
El mensaje es claro: los países árabes e islámicos buscan un frente común contra Israel en la arena diplomática, jurídica y política.La cumbre de Qatar marca un nuevo capítulo en la presión internacional contra Israel. El llamado a su expulsión de la ONU no solo refleja la indignación por Gaza, sino también un reposicionamiento estratégico del mundo árabe-islámico, decidido a llevar la batalla más allá de lo militar y trasladarla al terreno de la legitimidad internacional.
