Maduro rechaza la “paz imperial” y alude a las ruinas de Gaza

Maduro rechaza la “paz imperial” y alude a las ruinas de Gaza
Maduro rechaza la “paz imperial” y alude a las ruinas de Gaza

El presidente Nicolás Maduro volvió a capturar la atención nacional e internacional al pronunciar un discurso donde abordó su visión sobre la paz. En un tono firme, aseguró que Venezuela “quiere paz, pero no la de los imperios ni la de las ruinas de Gaza”, refiriéndose a los conflictos que destruyen pueblos y someten naciones.

El mensaje no fue casual. En medio de tensiones políticas internas y el reciente otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, Maduro utilizó la ocasión para marcar distancia entre su concepto de soberanía y lo que denomina la “paz impuesta desde afuera”.

La “paz imperial” frente a la soberanía venezolana

Maduro insistió en que la verdadera paz solo puede existir cuando un país conserva su independencia. Según su narrativa, la “paz imperial” simboliza el dominio, la humillación y la miseria, mientras que la “paz con dignidad” representa trabajo, libertad y justicia social.

El mandatario subrayó que el pueblo venezolano ha resistido sanciones, bloqueos y campañas internacionales, y que esa resistencia ha forjado un sentimiento colectivo de defensa nacional. Con ello, envió un mensaje directo a los países que considera promotores de la inestabilidad regional.

María Corina Machado: entre el Nobel y la controversia

Maduro también aprovechó su discurso para arremeter contra la líder opositora María Corina Machado, a quien calificó de representante de los intereses extranjeros. A pesar de su reciente reconocimiento internacional, el gobierno venezolano la acusa de haber respaldado propuestas de intervención militar en el país.

El contraste entre ambos líderes —uno reivindicando la soberanía y la otra celebrada por organismos internacionales— refleja la polarización que domina la escena política venezolana. Mientras los simpatizantes de Machado celebran el Nobel como símbolo de lucha democrática, el chavismo lo interpreta como una provocación geopolítica.

Amenazas externas y defensa nacional

El discurso de Maduro también incluyó una advertencia ante los movimientos militares en el Caribe. Denunció que potencias extranjeras buscan desestabilizar la región bajo el pretexto del combate al narcotráfico. Según sus palabras, el 90 % del pueblo venezolano rechaza una invasión y el 80 % estaría dispuesto a defender la patria.

Con estas cifras, el mandatario busca reforzar su narrativa de resistencia y unidad nacional, en un momento en que el país enfrenta presiones diplomáticas y sanciones económicas. Su mensaje apela tanto al sentimiento patriótico como a la idea de una Venezuela fuerte frente a los desafíos externos.

La paz como símbolo político y emocional

Más allá del tono político, el discurso apeló a la emoción colectiva. Maduro no habló solo de poder o estrategia, sino de memoria histórica. Al mencionar las “ruinas de Gaza”, buscó despertar empatía por los pueblos que han sufrido la guerra y advertir sobre el riesgo de una paz construida sobre el dolor.

Esta estrategia retórica refuerza su imagen como líder que se enfrenta a los poderes globales y reivindica una identidad nacional basada en la independencia. Sin embargo, también profundiza la división política interna y el debate sobre qué tipo de paz necesita realmente Venezuela.

Un país entre la resistencia y la esperanza

Maduro cerró su mensaje afirmando que la paz en Venezuela será fruto del trabajo, la unión y la creación colectiva. Reiteró que no se trata de una paz silenciosa ni de rendición, sino de una convivencia activa entre pueblo y gobierno.

En un contexto internacional marcado por tensiones y polarización, su discurso funciona tanto como declaración política como narrativa de identidad. En los próximos meses, el reto será transformar esas palabras en acciones que garanticen estabilidad, reconciliación y desarrollo para un país que sigue buscando equilibrio entre poder y libertad.

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