Un premio Nobel no puede ser transferido fue la advertencia tajante que emitió este domingo la Fundación Nobel, al desmentir la validez de una supuesta entrega del Premio Nobel de la Paz por parte de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La aclaración surgió luego de que Machado difundiera públicamente imágenes y declaraciones sobre la entrega de su galardón durante una reunión en la Casa Blanca, lo que generó un intenso debate internacional y llevó al organismo a fijar su postura oficial ante la controversia.

La Fundación Nobel enfatizó que los Premios Nobel no pueden ser transferidos, compartidos o redistribuidos, ni siquiera de forma simbólica, y recordó que los criterios de adjudicación están estrictamente definidos por los estatutos y la voluntad expresada por Alfred Nobel en su testamento.
Contexto de la polémica entre Machado y Trump
La controversia comenzó después de que María Corina Machado, quien fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su labor en pro de la democracia y los derechos humanos en Venezuela, afirmara haber entregado su premio al presidente Trump. Machado afirmó que el gesto fue un reconocimiento por lo que ella llamó la “liberación” de Venezuela del gobierno de Nicolás Maduro, tras la captura de éste por fuerzas vinculadas a Estados Unidos.
Durante un encuentro el pasado 15 de enero en la Casa Blanca, Machado presentó el medallón de su premio a Donald Trump, quien reaccionó agradeciendo el gesto en sus redes sociales, calificándolo como un acto de respeto mutuo. Sin embargo, la Fundación Nobel y el Comité Nobel noruego han sido enfáticos en que, aunque la medalla física puede cambiar de manos, el honor y la distinción del premio permanecen inseparablemente vinculados al laureado original.
Qué dice la Fundación Nobel
En su comunicado oficial, la Fundación Nobel explicó que una de sus misiones fundamentales es proteger la dignidad y la integridad del premio, conforme a la voluntad de Alfred Nobel. El organismo recordó que los premios se otorgan exclusivamente a individuos u organizaciones que han hecho contribuciones significativas en sus respectivos ámbitos —en este caso, la paz y la fraternidad entre naciones— y que existe un procedimiento rígido para determinar a los galardonados.
La Fundación subrayó que la distinción no puede ser transferida, ni siquiera de manera simbólica, porque ello contravendría las normas establecidas y pondría en riesgo la credibilidad y el prestigio internacional del reconocimiento. Según la declaración, no importa quién posea físicamente la medalla, el título de laureado es inalienable y permanente.
Reglas del Nobel y ejemplos históricos
La postura de la Fundación coincide con la del Comité Nobel noruego, que también ha aclarado que una vez que un premio se anuncia, no puede ser revocado, compartido ni transferido. Aunque los símbolos físicos —como la medalla, el diploma o el premio en efectivo— pueden ser donados, vendidos o exhibidos en otros lugares, el reconocimiento oficial siempre permanece con el ganador original y queda registrado en la historia como tal.
A lo largo de la historia, ha habido casos de laureados que han dispuesto de sus medallas por diversas razones: algunos las han vendido para causas benéficas, otros las han regalado o donado a museos. Sin embargo, ninguna de estas acciones altera la condición oficial del galardonado ni transfiere el honor otorgado por el Comité Nobel.
Reacciones y debate internacional
La afirmación de Machado y la respuesta de la Fundación Nobel han generado un amplio debate en medios y círculos diplomáticos. Algunos expertos señalan que el gesto de Machado pudo haber sido motivado por razones políticas y diplomáticas, dadas las tensiones y los recientes acontecimientos en Venezuela y sus relaciones con Estados Unidos. Otros han señalado que la controversia evidencia la importancia de mantener la independencia apolítica de los premios internacionales frente a interpretaciones personales.
En el ámbito mediático también han surgido comentarios y sátiras, como reacciones de figuras en programas de entretenimiento que han comentado con humor la entrega de la medalla, reflejando cómo la noticia ha trascendido del ámbito político a la cultura popular.
Además, sectores políticos en países como Noruega han debatido públicamente sobre los límites éticos de tales gestos simbólicos, especialmente cuando se trata de líderes que han generado opiniones polarizadas en la comunidad internacional.
La Fundación Nobel ha sido clara: un Premio Nobel no puede ser transferido, compartido ni redistribuido, ni siquiera simbólicamente. Aunque María Corina Machado presentó su medalla a Donald Trump como un acto personal de reconocimiento, la distinción y el título oficial del Premio Nobel de la Paz permanecen inequívocamente ligados a Machado. La aclaración busca preservar la integridad del premio y mantener su reputación como uno de los reconocimientos más prestigiosos y rígidamente regulados del mundo, impidiendo que decisiones unilaterales modifiquen el valor institucional de este galardón.