Tras el robo de joyas de la Corona francesa ocurrido hace unas semanas, el Tribunal de Cuentas de Francia señaló que el Museo del Louvre ha privilegiado la compra de nuevas obras y su plan de expansión antes que fortalecer su sistema de seguridad.
El presidente del Tribunal, Pierre Moscovici, aseguró que el museo “no es víctima de la austeridad” y que cuenta con recursos significativos, pero mal orientados.
Según el informe, entre 2016 y 2024 el Louvre adquirió 2 mil 754 piezas, con una inversión total de 145 millones de euros, de los cuales 105 millones provinieron de sus propios fondos. Paralelamente, el ambicioso plan de ampliación anunciado por Emmanuel Macron en 2025 se ha encarecido hasta mil 150 millones de euros, un 60 por ciento más de lo previsto inicialmente.
El museo responde y pide “un nuevo equilibrio”
En respuesta al informe, la administración del Louvre defendió su gestión y acusó al Tribunal de “desconocer” los esfuerzos en materia de seguridad.
Afirmó que su prioridad es mantener un equilibrio entre la conservación del patrimonio, la ampliación del acervo artístico y la protección del recinto.
Moscovici, sin embargo, insistió en que el museo debe reorientar sus recursos hacia gastos prioritarios como la modernización de instalaciones y el refuerzo de la seguridad. También propuso eliminar la norma que obliga a destinar el 20 por ciento de los ingresos por entradas a la compra de obras.
Con nueve millones de visitantes en 2024 y un edificio que muestra signos de desgaste, el Louvre enfrenta el desafío de proteger su colección sin frenar su crecimiento cultural.


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