Las fuertes lluvias del monzón en el norte de India han causado estragos, elevando a 30 el número de víctimas mortales y dejando al menos 30 heridos rescatados. La tragedia ocurrió principalmente en la remota aldea de Chashoti, en el distrito montañoso de Kishtwar, donde un reventón nuboso desató una riada súbita sobre la ruta de la peregrinación hindú Shree Machail Mata Yatra.
«El balance preliminar de 12 muertos se ha elevado a 30, mientras que 30 personas fueron rescatadas en operación de emergencia», informó el subcomisario de Kishtwar, Pankaj Kumar Sharma.
Suspensión de peregrinaciones y operaciones de rescate
La Shree Machail Mata Yatra, que atrae a miles de devotos cada año, fue suspendida de manera inmediata. Las autoridades desplegaron a la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres (NDRF), la Fuerza Estatal de Respuesta a Desastres (SDRF) y equipos policiales en zonas de difícil acceso para asistir a los afectados.
Alerta roja en Nueva Delhi y Uttar Pradesh
La capital, Nueva Delhi, experimenta severas inundaciones y caos vial. Las autoridades elevaron la alerta meteorológica a “roja”, mientras que Ghaziabad y Gurgaon enfrentan calles anegadas. En Lucknow, la capital de Uttar Pradesh, numerosas zonas quedaron bajo agua, lo que obligó al cierre de todas las escuelas.
Riesgo creciente en regiones montañosas del Himalaya
La situación crítica se extiende al Himalaya. En Himachal Pradesh, una riada repentina en el distrito de Kinnaur atrapó a cuatro civiles, quienes fueron rescatados por el ejército. Mientras tanto, en Uttarakhand, un glaciar se rompió en la cordillera de Srikantha, bloqueando el río Bhagirathi y formando un lago artificial de 1,200 metros cerca de Harsil, creando una nueva amenaza para comunidades río abajo.
Impacto y medidas de prevención
El monzón de India sigue siendo una fuerza destructiva que pone en riesgo vidas y transporte, especialmente en áreas montañosas. Las autoridades instan a la población a evitar zonas de riesgo, seguir alertas oficiales y colaborar con las operaciones de rescate.
Las lluvias torrenciales y los desbordes de ríos evidencian la vulnerabilidad de la región ante fenómenos naturales extremos, y la necesidad de infraestructura resiliente y protocolos de emergencia más estrictos.
