En menos de 24 horas, lluvias torrenciales sin precedentes han dejado más de 200 muertos en India y Pakistán. Las escenas que llegan desde las regiones del Himalaya y el norte paquistaní muestran pueblos enteros arrasados, carreteras bloqueadas por deslaves y familias enteras buscando a sus desaparecidos.
Las autoridades confirmaron que al menos 1.600 personas fueron rescatadas en zonas montañosas, mientras que cientos más permanecen atrapadas. Los meteorólogos advierten que las lluvias extremas continuarán, elevando el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra.
Chositi: el pueblo que quedó bajo el agua
En la Cachemira administrada por India, el remoto pueblo himalayo de Chositi fue escenario de una tragedia repentina. Las inundaciones del jueves dejaron al menos 60 muertos y 80 desaparecidos.
Harvinder Singh, uno de los primeros en llegar a la zona afectada, relató que ayudó a recuperar 33 cuerpos del barro. “El agua llegó con tanta fuerza que no hubo tiempo de escapar”, contó con la voz entrecortada.
La peregrinación anual hindú que recorre la zona quedó suspendida. La principal cocina comunitaria para los devotos fue arrasada, y más de 200 personas quedaron atrapadas cuando la crecida bajó por la montaña.
Pakistán: emergencia en el norte montañoso
En el distrito de Buner, al noroeste de Pakistán, las inundaciones mataron a 78 personas en un solo día. Las autoridades declararon estado de emergencia mientras ambulancias y helicópteros evacuaban a heridos y turistas varados.
Desde junio, más de 477 personas han muerto en el país por incidentes relacionados con la lluvia. La región de Gilgit-Baltistán, conocida por sus glaciares, enfrenta desbordamientos de lagos glaciares que amenazan comunidades enteras.
Cambio climático y desarrollo no planificado: una mezcla letal
Expertos del grupo World Weather Attribution señalaron que las lluvias de este año fueron entre un 10% y un 15% más intensas debido al calentamiento global. La construcción descontrolada en áreas montañosas y la fragilidad del ecosistema en proyectos hidroeléctricos agravan la vulnerabilidad de la región.
El recuerdo de la devastadora temporada de monzones de 2022, que mató a más de 1.700 personas en Pakistán, vuelve a pesar en la memoria de la población, ahora con un nuevo desastre que amenaza con dejar cifras similares si las lluvias no ceden.
Un llamado urgente a la acción
Mientras los equipos de rescate luchan contra el tiempo, la tragedia pone de nuevo sobre la mesa la necesidad de reforzar la infraestructura, establecer alertas tempranas y planificar el desarrollo de forma segura en zonas de alto riesgo.
Para los sobrevivientes, sin embargo, la urgencia es otra: encontrar a sus seres queridos antes de que la corriente se los lleve para siempre.
