La cumbre de la OTAN se tensa por la exigencia de aumentar el gasto militar al 5% del PIB. España lidera la oposición. Descubre las claves de la crisis.
En una cumbre de la OTAN marcada por la guerra en Oriente Medio, la principal batalla se libra en el interior: la exigencia de EE. UU. de que los aliados destinen el 5% de su PIB a defensa ha provocado una profunda fractura, con España liderando la resistencia.
La Haya, Países Bajos.- Mientras la atención mundial se centra en la frágil tregua entre Israel e Irán, los líderes de la OTAN reunidos en esta ciudad afrontan una crisis interna que amenaza la unidad de la alianza. La polémica propuesta, impulsada por Estados Unidos y abanderada por el secretario general Mark Rutte, de que cada país miembro eleve su gasto en defensa a un histórico 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) ha abierto una brecha significativa entre los aliados, colocando a España en el centro de la controversia.
La «Doctrina Rutte»: ¿Por qué el 5% y por qué ahora?
La justificación para este drástico aumento del gasto militar es clara y directa. «Ya no vivimos en ‘happyland'», sentenció Mark Rutte, reflejando un sentir generalizado de que el entorno de seguridad global se ha deteriorado drásticamente. La invasión rusa de Ucrania y ahora la escalada en Oriente Medio son vistas como pruebas irrefutables de que Europa debe prepararse para amenazas de gran calibre.
La propuesta del 5%, que se desglosaría en un 3.5% para gasto militar básico y un 1.5% para «inversiones relacionadas» como infraestructuras, responde a una demanda clave y persistente de Donald Trump: que Europa asuma una mayor parte de la carga financiera de su propia defensa. El objetivo es financiar un aumento masivo en la producción de armamento y alcanzar nuevos y ambiciosos «Objetivos de Capacidad» militar para la alianza, que se validarán en esta cumbre.
La rebelión de España: Sánchez dice «no»
En este contexto de presión, España ha emergido como la voz más clara de la disidencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado de plano el objetivo del 5%, calificándolo en una carta a Rutte como «irrazonable» y «contraproducente».
El argumento de Moncloa es fundamentalmente económico y social. Alcanzar ese nivel de gasto, que para España supondría un desembolso adicional de unos 350,000 millones de euros de aquí a 2035, sería, según Sánchez, incompatible con el mantenimiento del estado del bienestar. «Nos obligaría a tener que o bien subir drásticamente los impuestos a la clase media trabajadora o recortar severamente nuestro estado del bienestar», afirmó el presidente.
Tras intensas negociaciones, España ha logrado un acuerdo para una «fórmula flexible»: se compromete a cumplir con los objetivos de capacidad militar asignados, pero sin estar atada a la cifra del 5% del PIB. Es un movimiento diplomático que busca salvar la cara y afirmar un grado de soberanía presupuestaria, aunque ha sido criticado por la oposición como una «patada para delante».
«Para mi sorpresa al hacer los números, las cifras son descomunales. (…) ¿Es viable este aumento? Claramente no. Ni por motivos políticos, ni por motivos sociales, eso es indudable», analiza el economista y exministro Miguel Sebastián.
El impacto presupuestario: Un esfuerzo descomunal
Para entender la magnitud del desafío, basta con mirar los números. Un aumento al 5% del PIB representaría un cambio sísmico en las prioridades presupuestarias de las principales economías europeas.
| País | Gasto Actual (% PIB 2024) | Gasto Actual (Miles de Millones €) | Gasto Proyectado al 5% (Miles de Millones €) | Aumento Requerido (Miles de Millones €) |
|—|—|—|—|—|
| Alemania | ~1.5% | ~60 | ~200 | ~140 |
| Francia | ~2.0% | ~55 | ~137 | ~82 |
| Italia | ~1.5% | ~30 | ~100 | ~70 |
| España | ~1.24% (objetivo 2.1%) | ~25 (objetivo 30) | ~70 | ~40 |
| Reino Unido | ~2.3% | ~65 | ~140 | ~75 |
| EE.UU. | ~3.5% | ~860 | ~1,228 | ~368 |
| Fuente: Estimaciones basadas en datos de la OTAN y proyecciones del PIB. | | | | |
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de España ya ha advertido que cualquier aumento significativo del gasto militar, incluso lejos del 5%, requerirá inevitablemente recortes en otras áreas o subidas de impuestos.
Este debate no es solo sobre cifras; es una lucha por el alma de la OTAN y el futuro del contrato social en Europa. La cumbre de La Haya no resolverá la fractura, pero sí dejará claro hasta qué punto los aliados están dispuestos a sacrificar su soberanía y su modelo social en el altar de la seguridad colectiva.


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