La inflación de la eurozona alcanza la meta del 2% del BCE, pero el propio banco advierte de un estancamiento total del crecimiento. Descubre esta peligrosa contradicción económica
La economía de la eurozona presenta un panorama paradójico y alarmante: mientras la inflación interanual de junio se sitúa en el 2%, cumpliendo el objetivo del Banco Central Europeo (BCE), altos cargos del propio BCE, como Luis de Guindos, lanzan una dura advertencia sobre un crecimiento cercano a cero para el resto de 2025.
La Noticia Positiva: La Inflación, Bajo Control (Aparentemente)
A primera vista, la economía de la zona euro ha recibido una noticia excelente. Según la estimación preliminar publicada hoy por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea, la tasa de inflación interanual de junio de 2025 se situó en el 2,0%. Este dato, que supone un ligero repunte de una décima respecto a mayo, es crucial porque se alinea perfectamente con el objetivo de estabilidad de precios a medio plazo del Banco Central Europeo (BCE).
Teóricamente, una inflación controlada es señal de una economía sana y predecible. Este logro da margen de maniobra al BCE y podría, en un escenario normal, justificar futuras bajadas de los tipos de interés para estimular la actividad. El desglose de los datos muestra una moderación en la caída de los precios de la energía (-2,7%) y una persistencia en la inflación de los servicios (3,3%), mientras que la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles, se mantuvo estable en el 2,3%.
La Advertencia del BCE: Estancamiento a la Vista
Sin embargo, la aparente calma que transmite el dato de inflación se ha visto rota por una dura advertencia procedente del propio corazón del BCE. El vicepresidente de la institución, Luis de Guindos, ha lanzado una ducha de agua fría sobre los mercados al advertir que el crecimiento económico de la eurozona se estancará en 2025, con previsiones «muy cercanas a cero» para los próximos trimestres.
Aquí reside la principal noticia y el mayor riesgo para la economía europea: la peligrosa contradicción entre una inflación controlada y un crecimiento nulo. Este escenario, que coquetea con la estanflación (estancamiento con inflación), es la peor pesadilla para un banco central. La política monetaria se enfrenta a un dilema irresoluble:
- * Bajar los tipos de interés para estimular el crecimiento podría reavivar las presiones inflacionistas.
- * Mantener los tipos altos para asegurar el control de precios podría ahogar definitivamente la poca actividad económica que queda.
De Guindos también ha señalado un riesgo adicional: una posible apreciación excesiva del euro frente al dólar. Un tipo de cambio que se acerque o supere los 1,20 dólares por euro perjudicaría gravemente la competitividad de las exportaciones europeas, complicando aún más un panorama ya de por sí sombrío.
El Dilema del Banco Central Europeo
Con este panorama, el BCE se encuentra en una encrucijada. La buena noticia de la inflación del 2% le da «tiempo» para pensar su próximo movimiento, pero las advertencias de De Guindos sugieren que podría no haber más bajadas de tipos a corto plazo. El argumento es que reducir el precio del dinero no solucionará los problemas de fondo: la incertidumbre geopolítica, el estancamiento de la inversión y la debilidad del consumo. Dentro del Consejo de Gobierno del BCE existe una profunda división, con un intenso debate sobre un posible recorte en la reunión de septiembre.
España, por Encima de la Media
En este contexto, la situación de España es particularmente delicada. La tasa de inflación armonizada en el país subió en junio al 2,2%, situándose dos décimas por encima de la media de la eurozona. Este diferencial negativo implica que España pierde competitividad frente a sus principales socios comerciales y que sus ciudadanos y empresas sufren una mayor pérdida de poder adquisitivo que el promedio europeo.


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