La diplomacia estadounidense enfrenta una prueba de credibilidad en la cumbre de la ASEAN en Malasia, donde su llamado a la unidad contra China choca directamente con las amenazas de aranceles del presidente Trump a casi todos los miembros del bloque regional.
Un Mensaje Contradictorio en el Corazón de Asia
La estrategia de Estados Unidos en el sudeste asiático, presentada por el Secretario de Estado Marco Rubio en la cumbre de la ASEAN, se enfrenta a un problema fundamental: pide cooperación en seguridad mientras amenaza con castigos económicos. Durante las reuniones en Kuala Lumpur, Rubio ha insistido en que el enfoque de Washington es la «seguridad marítima» y la cooperación para contrarrestar la «dominación china», relegando el comercio a un «segundo plano».
Sin embargo, para los líderes de la región, esta distinción es difícil de aceptar. Casi simultáneamente, el presidente Donald Trump ha notificado a la mayoría de los 10 estados miembros de la ASEAN sobre la imposición de aranceles que van desde el 20% hasta un asfixiante 40% si no se alcanzan acuerdos comerciales bilaterales. Esta política ha provocado una respuesta directa del Primer Ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, quien advirtió contra la «armamentización del comercio mundial para coaccionar a las naciones más débiles», una crítica apenas velada a la estrategia estadounidense.
Diálogos de Alto Nivel en Medio de la Tensión
A pesar de la fricción comercial, Kuala Lumpur se ha convertido en un hervidero de diplomacia de alto riesgo. El Secretario Rubio ha mantenido reuniones cruciales en los márgenes de la cumbre, no solo con aliados, sino también con los principales adversarios de Washington.
- Encuentro con Rusia: Rubio se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov. Sorprendentemente, ambas partes afirmaron haber intercambiado «nuevas ideas para las conversaciones de paz en Ucrania». Este diálogo se produce justo cuando EE.UU. ha reanudado los envíos de armas defensivas a Kiev, demostrando la compleja naturaleza de la diplomacia de las grandes potencias.
- Cara a Cara con China: También se programó una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi. Estos encuentros subrayan la estrategia de Washington de mantener abiertos los canales de comunicación incluso en medio de crecientes tensiones sobre comercio, seguridad y el apoyo de China a la industria militar rusa.
«Por supuesto, [el tema de los aranceles] se plantea. Es un problema. Pero no diría que define únicamente nuestra relación con muchos de estos países.» – Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU..
El Dilema de ASEAN: ¿Alinearse o Buscar la Autonomía?
La política de «América Primero» de la administración Trump está generando un profundo escepticismo en la región. Aunque preocupados por la creciente asertividad de China, los líderes del sudeste asiático se muestran reacios a comprometerse plenamente con un socio que consideran impredecible y económicamente hostil.
Esta situación está forzando a la ASEAN a acelerar su propia integración y a buscar una mayor autonomía estratégica. La advertencia del primer ministro malayo de «reducir la dependencia de las potencias externas» es un claro indicio de esta tendencia. La paradoja es que la estrategia estadounidense, diseñada para obligar a las naciones a elegir entre Washington y Pekín, podría estar empujándolas a no elegir a ninguno y, en su lugar, a fortalecer su propio bloque como una tercera vía.
Las Consecuencias de la Estrategia Estadounidense:
- Pérdida de Credibilidad: El mensaje dual de EE.UU. (socio de seguridad, adversario comercial) daña su credibilidad y dificulta la construcción de una coalición sólida.
- Oportunidad para China: Pekín puede presentarse como un socio económico más estable y predecible, a pesar de sus propias presiones geopolíticas.
- Fortalecimiento de la ASEAN: El bloque se ve incentivado a actuar de forma más cohesionada para defender sus intereses colectivos frente a las presiones de las superpotencias.
La cumbre de la ASEAN no es solo una reunión diplomática; es el reflejo de un orden mundial en transición. La capacidad de Estados Unidos para liderar en Asia ya no se da por sentada y dependerá de si puede alinear sus políticas económicas con sus objetivos estratégicos.
