En España, las palabras pueden tener peso diplomático, y esta vez lo tuvieron. Las disculpas del gobierno de Pedro Sánchez por los abusos cometidos durante el periodo colonial hacia los pueblos originarios de México han encendido una nueva polémica política y mediática.
El Partido Popular (PP) y la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), liderada por el ex presidente José María Aznar, calificaron la postura del gobierno socialista como una “posición genuflexa” ante México. El debate promete trasladarse al Congreso español, donde el PP exigirá explicaciones al ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
Un gesto diplomático que desató una tormenta política
Todo comenzó con las declaraciones del canciller español, José Manuel Albares, durante la inauguración de una exposición de arte indígena mexicano en Madrid. Con tono conciliador, afirmó que “toda historia tiene claroscuros” y reconoció que “hubo dolor e injusticia hacia los pueblos originarios”.
Sus palabras, lejos de cerrar heridas, reabrieron un viejo debate sobre el legado de la conquista española y la responsabilidad histórica del país. Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró la postura como “un primer paso” hacia el reconocimiento del daño colonial, recordando que tanto ella como Andrés Manuel López Obrador habían solicitado una disculpa formal a España.
Rechazo total desde la derecha: “No nos avergonzamos”
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, rechazó tajantemente las declaraciones del canciller y afirmó que “nadie debe avergonzarse de la historia de España”. En la misma línea, Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz adjunta del PP en el Congreso, ironizó que Sheinbaum “debería disculparse por los mexicanos que mueren hoy, no por los de hace 500 años”.
El tono subió aún más con un artículo publicado por la FAES, titulado Sin perdón, donde se acusa al gobierno de Sánchez de “atender al fin la exigencia de López Obrador de pedir perdón por haber fundado el México moderno”.
Historia, orgullo y política: un debate sin cierre
El texto de la FAES insiste en que México no existía como nación en 1519, y que el imperio de Moctezuma fue derrotado con la participación de numerosos pueblos indígenas aliados de los españoles. Para ellos, hablar de “invasión” es ignorar las complejidades históricas del proceso.
Sin embargo, analistas internacionales subrayan que las disculpas no buscan reescribir la historia, sino reconocer la herida simbólica que el colonialismo dejó entre ambas naciones. En un mundo cada vez más interconectado, los gestos diplomáticos pueden fortalecer o fracturar las relaciones culturales y políticas.
México y España: una historia compartida que aún divide
Mientras la derecha española exige “orgullo histórico”, el gobierno socialista insiste en la necesidad de una memoria crítica y responsable. En México, la respuesta ha sido cautelosa pero esperanzada, viendo en las palabras del canciller Albares una oportunidad para el diálogo y la reconciliación cultural.
Lo cierto es que, cinco siglos después, la herencia de la Conquista sigue dividiendo opiniones, recordando que el pasado nunca deja de ser presente cuando se trata de identidad y política.
