En la Ciudad de México, pocas avenidas son tan transitadas y simbólicas como calzada de Tlalpan, una vía que conecta el sur con el corazón de la capital. Sin embargo, desde que iniciaron las obras de la nueva ciclovía, esta arteria se ha convertido en lo que muchos automovilistas describen como un “tapón intransitable”.
Lo que comenzó como un proyecto para impulsar la movilidad sustentable hoy es sinónimo de desesperación. Usuarios, trabajadores y estudiantes que dependen de esta ruta reportan tiempos de traslado que se han triplicado.
“De 20 minutos a 2 horas”: el nuevo trayecto diario
Isabel Bravo, vecina de la zona, resume la situación en una frase:
“Antes hacía 20 minutos, ahora me tardo más de 40, a veces hasta una hora y media.”
Su caso no es aislado. Claudia, quien cada mañana parte desde el Metro Portales, asegura que ni salir más temprano ayuda.
“A las 8 o 9 ya está saturado. Solo se ven las dovelas naranjas, pero nadie trabajando”, comenta indignada.
El embudo más crítico se ubica en San Antonio Abad, donde la reducción de carriles genera filas interminables que se extienden hasta el Circuito Interior. En horas pico, los autos apenas avanzan unos metros cada cinco minutos.
Aumentan los accidentes y la frustración ciudadana
Además del tráfico, los automovilistas señalan un incremento en accidentes viales. José María, estudiante del Tecnológico de Monterrey, relató que en un solo trayecto encontró tres choques menores entre vehículos que intentaban incorporarse o esquivar obstáculos.
El ingeniero civil José Ramírez advierte que la combinación de carriles reducidos y ciclistas en obra representa un riesgo constante.
“En Circuito Interior, el ingreso a Tlalpan está lleno de puntos ciegos. Es cuestión de tiempo para que ocurra algo grave”, señala.
Transporte público, sin ser una alternativa viable
Para muchos, dejar el auto no es opción. Las fallas del transporte público, los retrasos del Metro y la saturación del Metrobús hacen que la promesa de “movilidad sostenible” suene lejana. María, empleada en Reforma, asegura que el transporte no cumple con los horarios ni la seguridad que necesita.
“Esta obra debería servir de ejemplo: una ciclovía no puede imponerse sin planeación ni alternativas reales”, sentencia.
Un llamado a repensar la movilidad capitalina
La intención de promover el uso de la bicicleta en la CDMX es valiosa, pero expertos coinciden en que la ejecución en Tlalpan muestra errores de planeación urbana. Sin medidas de mitigación, la ciclovía se ha convertido en símbolo del descontento ciudadano.
Mientras tanto, los capitalinos esperan una solución que equilibre movilidad, seguridad y sustentabilidad, sin sacrificar horas de su día atrapados en el tráfico.
