Inicia el juicio contra Jorge Glas por el caso Reconstrucción de Manabí. La Fiscalía lo acusa de un perjuicio de $225 millones. Conoce sus impactantes declaraciones.
El exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, enfrenta un nuevo juicio por presunto peculado en el manejo de fondos para la reconstrucción de Manabí, donde la Fiscalía alega un perjuicio de $225 millones, mientras un informe psiquiátrico revela sus dramáticas confesiones.
En un juicio que conjuga la presunta corrupción a gran escala con un profundo drama personal, el exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, se sentó nuevamente en el banquillo de los acusados. Esta vez, enfrenta cargos por peculado en el llamado caso «Reconstrucción de Manabí», una investigación sobre el supuesto desvío de fondos destinados a las zonas devastadas por el terremoto de 2016.
La Fiscalía General del Estado inició el juicio con una contundente acusación: un perjuicio al Estado de más de 225 millones de dólares. Pero el primer día de audiencia estuvo marcado también por las revelaciones de un informe psiquiátrico que expone la frágil salud mental de Glas, quien habría confesado tener pensamientos suicidas, añadiendo una inesperada capa de tragedia humana al proceso judicial.
La acusación: $225 millones desviados de la reconstrucción
La audiencia de juzgamiento se instaló en la Corte Nacional de Justicia, en Quito, con un fuerte resguardo policial. La tesis de la Fiscalía, presentada por el fiscal general subrogante, Wilson Toainga, sostiene que Jorge Glas, en su calidad de presidente del Comité para la Reconstrucción, y Carlos Bernal, como secretario técnico, abusaron de los fondos públicos recaudados a través de la Ley de Solidaridad.
Según la acusación, ambos habrían priorizado de manera arbitraria 11 proyectos que no eran urgentes ni estaban directamente relacionados con la emergencia del terremoto, beneficiando a intereses particulares y causando un perjuicio al Estado que supera los 225 millones de dólares.
El testimonio clave: «los niños siguen en escuelas móviles»
Para sustentar el impacto real del presunto desvío, la Fiscalía presentó el testimonio de Néstor Alcívar, exalcalde de Pedernales, uno de los cantones más golpeados por el sismo. Su declaración fue devastadora: afirmó que, a años de la tragedia, las escuelas del Milenio prometidas nunca se construyeron y los niños de su cantón «aún estudian en escuelas móviles o improvisadas».
Este testimonio busca demostrar que mientras se desviaban fondos a proyectos no prioritarios, las necesidades básicas de la población afectada, como la educación, quedaron desatendidas, humanizando el impacto de la presunta corrupción.
El drama de Glas: «soy una carga, prefiero matarme»
El juicio dio un giro dramático con la presentación de una pericia psiquiátrica realizada a Jorge Glas en la cárcel de máxima seguridad La Roca, donde se encuentra recluido. El informe, elaborado por una experta en criminología, concluye que el exvicepresidente padece un trastorno depresivo grave, ansiedad y presenta un alto riesgo de suicidio.
El documento recoge declaraciones impactantes de Glas, quien califica el proceso como un «ensañamiento» y una «farsa».
«Yo quiero rendirme, ante un ensañamiento que no tiene precedentes… Así prefiero matarme. Tanto odio y saña contra una persona… súmele a eso lo miserable de mi vida». – Declaraciones de Jorge Glas recogidas en el informe psiquiátrico.
En el informe, Glas también afirma que sus medicamentos tienen un costo de 1,000 dólares mensuales, que son cubiertos por sus compañeros del movimiento político Revolución Ciudadana, y se califica a sí mismo como «una carga, un gasto». Aunque el peritaje señala que sus trastornos no afectan su capacidad para comprender el proceso, estas revelaciones añaden una dimensión de vulnerabilidad y drama psicológico al juicio.
Un exvicepresidente acorralado por la justicia
Este es el cuarto proceso penal por corrupción que enfrenta Jorge Glas. Ya cuenta con dos sentencias ejecutorias por asociación ilícita en el caso Odebrecht y por cohecho en el caso Sobornos. Su defensa insiste en su inocencia y en que es víctima de una persecución política.
El juicio continuará en los próximos días con la presentación de más pruebas testimoniales y periciales. Ecuador observa atentamente el desarrollo de un caso que no solo definirá el futuro judicial de una de las figuras más prominentes del correísmo, sino que también promete reabrir las heridas de una de las peores tragedias de su historia reciente.
