La madrugada en Saná, capital de Yemen, se rompió con el estruendo de misiles. Israel confirmó bombardeos a “objetivos militares” hutíes en Saná y Al Jawf, un ataque que dejó víctimas fatales y edificios en ruinas, según medios locales.
La televisión de los hutíes, Al Masirah, transmitió imágenes de humo y gritos, mientras reportaba “mártires, heridos y viviendas dañadas”. Para los habitantes, una noche más de guerra se convirtió en un recuerdo imborrable.
Un ataque con nombre y objetivo
El ejército israelí declaró que los blancos fueron campos militares, sedes de comunicación hutíes y un depósito de carburante. El mensaje fue claro: responder a los ataques con drones y misiles lanzados desde Yemen hacia territorio israelí.
La tensión escaló apenas días después de que un dron hutí impactara en el aeropuerto de Ramon, en el sur de Israel, hiriendo a un civil.
Yemen, atrapado en un tablero geopolítico
Desde 2023, cuando estalló la guerra entre Hamas e Israel en Gaza, los hutíes —respaldados por Irán— han multiplicado sus ofensivas en apoyo a los palestinos.
“Nos enfrentamos a aviones israelíes que agreden a nuestro país”, declaró Yahya Saree, portavoz militar hutí, en Telegram. Su discurso refuerza la narrativa de resistencia, pero también evidencia la vulnerabilidad de una nación golpeada por años de guerra civil y crisis humanitaria.
Bombardeos tras un antecedente letal
El 28 de agosto, un ataque israelí en Saná provocó la muerte del entonces primer ministro yemení Ahmed Ghaleb Naser al Rahawi y varios de sus ministros. La ofensiva de este miércoles se percibe como parte de esa misma dinámica de represalia.
Los hutíes prometieron “intensificar las acciones contra Israel”, abriendo la puerta a un ciclo peligroso de ataques y contraataques que amenaza con expandir el conflicto regional.
Escalada regional en el horizonte
La guerra en Gaza ya tensó el tablero de Medio Oriente. Con el Irán-hutíes-Israel como nuevo frente activo, los analistas advierten que Yemen podría convertirse en otro epicentro de la confrontación regional.
Israel, por su parte, insiste en que sus ataques son “defensivos” y buscan desactivar la amenaza de drones y misiles que ponen en riesgo a su población civil.
Pero para los habitantes de Saná y Al Jawf, el discurso político se traduce en noches de incertidumbre, explosiones y pérdidas humanas.
La ofensiva israelí en Yemen es más que un episodio aislado: es una señal de que la guerra en Gaza se expande a otros territorios, encendiendo alarmas internacionales.
Mientras los hutíes prometen nuevas respuestas y la comunidad internacional observa con cautela, miles de familias en Yemen quedan atrapadas en un fuego cruzado del que no pidieron formar parte.


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