En Israel, la victoria militar sobre Irán se mezcla con el trauma, la desconfianza y una profunda división interna. Descubre el complejo estado de ánimo de una nación en una encrucijada.
En las calles de Tel Aviv, una paz frágil se encuentra con una compleja mezcla de orgullo y paranoia. Aunque las encuestas muestran un apoyo abrumador a la guerra contra Irán, una mirada más profunda revela una nación que lidia con el trauma, profundas divisiones internas y una ansiedad palpable sobre lo que vendrá después.
El fin de la «Guerra de los 12 días» contra Irán ha dejado en Israel un panorama psicológico mucho más complejo que una simple celebración de victoria. Si bien existe un sentimiento generalizado de orgullo nacional y de restauración de la capacidad de disuasión, este coexiste con el trauma aún fresco del 7 de octubre, un escepticismo profundo sobre la durabilidad de la paz y la exposición de fracturas sociales internas.
Una Nación Unida en el Apoyo a la Acción
Los datos son contundentes. Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Hebrea revela que un 83% de los israelíes judíos apoyaron la campaña militar contra Irán. Este apoyo masivo no surge de un mero fervor bélico, sino de una percepción de necesidad existencial.
Tras la «humillación» y la brecha de seguridad del ataque de Hamás del 7 de octubre, la operación contra Irán fue vista por muchos como una restauración necesaria del orgullo y la seguridad nacional. La sensación era que Israel estaba librando una guerra por su «supervivencia como país». El discurso de «victoria histórica» del Primer Ministro Netanyahu, en el que afirmó haber eliminado una amenaza existencial, resonó con fuerza en este sector de la población.
Una Nación Dividida por Dentro
Sin embargo, esta aparente unidad se desvanece al analizarla más de cerca. La misma encuesta que mostró un apoyo abrumador entre los judíos israelíes, reveló una realidad completamente diferente entre la población árabe-israelí:
* Un 73% de los árabe-israelíes se opuso a la campaña militar, favoreciendo una solución diplomática.
* El 69% de este grupo reportó sentir miedo, en contraste con el orgullo y la esperanza expresados por muchos judíos israelíes.
* Un 56% de los árabe-israelíes cree que el conflicto profundizará las divisiones sociales en el país.
Esta divergencia radical de percepciones expone una de las fallas tectónicas más profundas de la sociedad israelí, una que el conflicto con un enemigo externo no ha logrado cerrar, sino quizás, ampliar.
«Sólo puede haber coexistencia en Israel si tenemos un ejército fuerte».
* Omer Nahary, soldado israelí, reflejando un sentimiento extendido.
Voces de la Calle: Escepticismo y Cansancio en Tel Aviv
Lejos de la euforia, el ambiente en las calles de centros urbanos como Tel Aviv es de agotamiento y cautela. Entrevistas con residentes revelan un profundo escepticismo sobre la tregua. «Dudo que se mantenga por mucho tiempo», comentó una residente a The Times of Israel, añadiendo: «Nosotros [los israelíes] estamos llenos de ansiedad por lo que viene después».
Otro residente, Shahar Yoseph, un vendedor del mercado del Carmelo, señaló la devastación económica local: «Hemos perdido cerca del 80% de nuestro negocio». La esperanza de volver a la normalidad se mezcla con la incertidumbre. «Todos están cansados. Solo queremos tener un poco de paz mental», expresó otra ciudadana, Tammy Shel, resumiendo un sentir generalizado de hartazgo.
Conclusión: La Guerra Inacabada
Israel puede haber obtenido una victoria militar significativa contra Irán, pero sus batallas internas están lejos de terminar. El conflicto ha dejado un país que se siente más seguro frente a sus enemigos externos, pero quizás más fracturado por dentro.
Con la amenaza iraní contenida temporalmente, la atención nacional inevitablemente vuelve a los frentes no resueltos: la guerra en Gaza, el destino de los 50 rehenes que aún se encuentran en cautiverio y la búsqueda de una cohesión social que parece más elusiva que nunca. La victoria tiene un sabor complejo, una mezcla de orgullo, alivio, trauma y una profunda incertidumbre sobre el futuro.
