Israel emerge de la «guerra de los 12 días» con una victoria militar contundente que ha restaurado su disuasión. Pero tras la satisfacción estratégica, queda el recuerdo del terror en las calles y la inquietante pregunta de si la paz anunciada por Trump es real o una mera ilusión.
En las ciudades de Israel, el amanecer después del anuncio de alto al fuego trajo consigo un silencio desconocido. Por primera vez en 12 días, el aire no estaba cargado con la amenaza inminente de sirenas antiaéreas. Sin embargo, la atmósfera no es de celebración exultante, sino de un complejo estado de ánimo que mezcla el alivio, el orgullo por una victoria estratégica decisiva, el duelo por las pérdidas y un profundo vértigo ante un futuro incierto.
Israel ha ganado la batalla contra Irán. La «Operación León Ascendente» fue un éxito rotundo que ha reafirmado su superioridad militar y de inteligencia en la región. Pero en las calles de Beersheba y Ramat Gan, la gente se pregunta si han ganado la guerra y, sobre todo, si la paz es sostenible.
«León Ascendente»: La Victoria Militar que Sanó una Herida Nacional
Para entender la psique israelí actual, es imposible no ver la «Operación León Ascendente» a través del prisma del 7 de octubre de 2023. El fracaso de inteligencia que permitió el ataque de Hamas infligió una herida profunda en la confianza nacional en sus fuerzas de defensa y en su legendario aparato de inteligencia. Esta guerra con Irán fue, en muchos sentidos, una oportunidad para exorcizar esos demonios.
El éxito fue abrumador. Fuentes del Jerusalem Post describen la operación como «transformadora», una que «redefinió el shock y la sorpresa en el siglo XXI». La capacidad de decapitar el liderazgo de la Guardia Revolucionaria Iraní, cegar sus defensas y operar con impunidad en su espacio aéreo fue una demostración de poder diseñada tanto para Teherán como para el público israelí. La sensación, como reflejan algunos análisis locales, es que Israel es ahora «más seguro que nunca» porque su capacidad de disuasión ha sido restaurada de manera brutal y efectiva. Esta victoria no solo fue militar, fue psicológica.
Las Cicatrices de la Guerra: El Recuerdo del Hospital Soroka y las Sirenas Nocturnas
Pero la satisfacción estratégica convive con el recuerdo fresco del terror. Durante casi dos semanas, la vida civil en Israel se vio paralizada. El conflicto dejó 25 muertos y más de 500 heridos, pero el impacto va más allá de las cifras. Millones de personas pasaron noches en refugios antiaéreos, con el sonido de las sirenas como una banda sonora constante..
El símbolo más doloroso de la vulnerabilidad civil fue el ataque directo con un misil balístico iraní al Hospital Soroka en Beersheba. El impacto, que causó daños masivos en el edificio y dejó a unos 40 heridos, en su mayoría personal médico, fue un recordatorio de que los misiles iraníes no solo apuntaban a bases militares.
«Un bebé en cuidados intensivos. Una madre junto a su cama. Un médico corriendo entre las camas… Estos fueron algunos de los objetivos de los ataques con misiles de Irán contra civiles israelíes esta mañana.» – Presidente de Israel, Isaac Herzog.
Esta experiencia ha dejado cicatrices. Si bien hay alivio por el fin de los ataques, también hay una conciencia sombría del precio pagado y de la fragilidad de la normalidad. La vida cotidiana se vio interrumpida, con el aeropuerto Ben Gurión operando con severas restricciones y la constante ansiedad de la próxima alerta.
«Semanas, no Días»: La Conciencia de que la Paz es Frágil
El liderazgo israelí, a pesar de la victoria, ha sido cauto en sus declaraciones, evitando un triunfalismo excesivo. Informes citando a funcionarios israelíes advierten a la población que debe prepararse para una campaña «prolongada» que podría durar «semanas, no días».
Esta advertencia refleja un profundo escepticismo sobre la naturaleza del cese al fuego. Anunciado unilateralmente por Donald Trump, no es un acuerdo negociado y firmado por las partes. Para muchos en Israel, se siente más como una pausa impuesta que como una paz genuina. La pregunta que flota en el aire es: ¿qué impide a Irán rearmarse y volver a atacar en el futuro?
¿Y Ahora Qué? El Dilema de Confiar en un Cese al Fuego Unilateral
Israel se encuentra ahora en una posición de fuerza innegable, pero también de incertidumbre. Ha demostrado su capacidad para infligir un daño devastador a su mayor enemigo. Sin embargo, el final del conflicto no fue decidido en Tel Aviv, sino en Washington, a través de un post en una red social.
La nación celebra una victoria militar que ha restaurado el orgullo y la seguridad, pero mira hacia el futuro con el vértigo de quien sabe que la próxima ronda del conflicto podría estar a la vuelta de la esquina, y que la paz depende de factores que escapan a su control. El silencio de los misiles es bienvenido, pero nadie en Israel se atreve a bajar la guardia.
