El viernes amaneció con una noticia que aumentó la tensión en Medio Oriente: Israel decidió cerrar dos pasos fronterizos con Jordania tras el ataque que, un día antes, cobró la vida de dos militares israelíes en el cruce Allenby/Rey Hussein, una ruta clave entre Jordania y Cisjordania.
El puente Allenby, ubicado sobre el río Jordán, no solo conecta dos países, sino que representa la única vía de salida al extranjero para más de tres millones de palestinos que viven en Cisjordania y Jerusalén Este. Su cierre indefinido golpea de lleno la vida diaria y la movilidad en la región.
Netanyahu exige controles más estrictos a la ayuda humanitaria
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reaccionó con firmeza al ataque. En una reunión con su gabinete de seguridad, pidió endurecer los protocolos de revisión para los camiones que ingresan ayuda humanitaria a Gaza desde Jordania.
“Pido que los conductores pasen por detectores de metales y que los camiones sean inspeccionados de forma exhaustiva”, declaró Netanyahu.
El mandatario responsabilizó a Jordania de no haber evitado el ataque, subrayando la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en la frontera.
El atacante y la respuesta internacional
Según el Ejército israelí, el agresor era un ciudadano jordano que conducía un camión con ayuda para Gaza. Tras abrir fuego, fue abatido en el lugar.
El Gobierno de Jordania condenó el ataque, calificándolo como una violación de la ley y una amenaza para la estabilidad regional. Sin embargo, Hamás lo aplaudió públicamente, asegurando que se trata de un mensaje claro contra las políticas israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados.
Esta dualidad de reacciones refleja la polarización del conflicto: mientras Jordania intenta preservar su rol como mediador y garante del paso de ayuda, Hamás utiliza el hecho como un símbolo de resistencia.
Allenby: un cruce vital en riesgo
El puente Allenby/Rey Hussein no es solo un paso fronterizo: es un punto estratégico para el comercio, la movilidad palestina y el vínculo regional entre Israel y Jordania. Su cierre supone un golpe para las economías locales y para el frágil equilibrio político en la zona.
La incertidumbre ahora gira en torno a cuánto durará el bloqueo y qué impacto tendrá en la distribución de ayuda humanitaria hacia Gaza, que ya enfrenta una crisis devastadora.


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