En una jornada diplomática celebrada en Montevideo, representantes del gobierno israelí encendieron las alarmas al advertir sobre la creciente presencia de Hezbollah en Sudamérica. Según la delegación, el grupo terrorista ha fortalecido su vínculo con redes de crimen organizado en países como Argentina, Brasil y Paraguay, y busca ampliar su influencia en Uruguay.
El mensaje no fue una simple observación, sino una advertencia estratégica: la necesidad de que Uruguay actúe preventivamente ante la posibilidad de convertirse en un punto de apoyo financiero para estas organizaciones. En medio de tensiones globales y una guerra reciente entre Israel e Irán, la búsqueda de nuevos recursos económicos por parte de Hezbollah ha desplazado parte de sus operaciones hacia la región.
Uruguay, una pieza clave en el nuevo mapa del terrorismo
Uruguay ha sido históricamente considerado un país estable y seguro. Sin embargo, los recientes movimientos en sus zonas fronterizas, especialmente en el Chuy, revelan señales de alerta. El incremento en casos de lavado de dinero y tráfico de divisas ilegales preocupa a las autoridades locales y refuerza la necesidad de cooperación internacional.
La posición geográfica del país, con fronteras extensas y una economía abierta, lo convierte en un punto estratégico para las redes que buscan mover capitales ilícitos. Por ello, Israel propuso fortalecer los mecanismos de inteligencia compartida y apoyar la creación de un marco legal que permita identificar y sancionar a organizaciones terroristas que operen de manera encubierta.
La conexión entre crimen organizado y terrorismo
El informe israelí señala que Hezbollah no actúa de forma aislada. Su colaboración con organizaciones criminales en América Latina le permite traficar drogas, lavar dinero y obtener los fondos necesarios para sus operaciones internacionales. Esta relación simbiótica entre terrorismo y crimen organizado convierte a la región en un espacio de alto riesgo para la seguridad global.
Uruguay, pese a su bajo perfil en materia de conflictos internacionales, no está exento de este escenario. Los flujos financieros irregulares y las operaciones transfronterizas representan un desafío creciente que requiere vigilancia constante.
Propuesta de un registro nacional de entidades terroristas
Ante este contexto, se impulsa en Uruguay una propuesta para crear un “Registro Nacional de Entidades Terroristas Internacionales”. Este listado permitiría al Estado congelar bienes, bloquear cuentas bancarias y limitar transacciones económicas vinculadas a grupos extremistas.
Si el país adopta esta medida, se alinearía con naciones como Argentina, Paraguay, Estados Unidos e Israel, que ya reconocen oficialmente a Hezbollah como organización terrorista. Además, esta acción colocaría a Uruguay como un referente en políticas de prevención y seguridad internacional dentro de Sudamérica.
Un llamado a la acción regional
La advertencia de Israel es, en esencia, una invitación a la cooperación. Sudamérica enfrenta una amenaza silenciosa que trasciende fronteras políticas y económicas. Reforzar la vigilancia, establecer leyes actualizadas y promover la colaboración entre agencias de inteligencia son pasos indispensables para proteger la estabilidad de la región.
La seguridad nacional ya no depende solo de la defensa militar, sino de la capacidad de los gobiernos para anticiparse a los movimientos de redes internacionales. Uruguay, al reconocer la magnitud del desafío, puede convertirse en un ejemplo de diplomacia preventiva y liderazgo regional.
