Irán abrió un nuevo frente en sus conversaciones nucleares con Estados Unidos, al integrar temas económicos estratégicos como petróleo, inversiones energéticas y la liberación de activos congelados en el extranjero, una señal clara de que Teherán busca un acuerdo con beneficios tangibles para ambas partes.

La información fue confirmada por Hamid Gambari, viceministro de Exteriores iraní para la Diplomacia Económica, quien detalló que la agenda ya incluye asuntos relacionados con hidrocarburos, desarrollo de yacimientos compartidos, inversiones internacionales e incluso la compra de aeronaves civiles.
Petróleo, gas e inversiones entran al centro del diálogo
Gambari explicó que el texto de las negociaciones contempla cooperación en el sector del petróleo y gas, así como mecanismos para atraer capital extranjero destinado a la explotación de campos energéticos. Según el funcionario, Irán busca que Washington también obtenga beneficios concretos, con el objetivo de construir un acuerdo “serio y sostenible”.
Este giro económico marca un cambio relevante en la narrativa del proceso, históricamente centrado en límites al programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones. Ahora, Teherán apuesta por una fórmula más amplia que conecte seguridad, energía y comercio.
El diplomático también subrayó que los activos iraníes congelados en el exterior deben formar parte de cualquier pacto futuro, aunque evitó precisar en qué países se encuentran dichos fondos o si su liberación sería gradual o inmediata.
Activos bloqueados y presión interna
La liberación de estos recursos es una prioridad para la economía iraní, presionada por años de sanciones financieras. No obstante, Gambari fue enfático al señalar que ninguna institución gubernamental debe suspender sus actividades cotidianas bajo el pretexto de las negociaciones.
“El país debe estar preparado para todos los escenarios”, afirmó, dejando claro que Irán no condicionará su funcionamiento interno al resultado del diálogo con Washington.
Conversaciones indirectas en Ginebra
Estados Unidos e Irán tienen previsto sostener una nueva ronda de conversaciones indirectas el martes 17 de febrero en Ginebra. Este formato se mantiene desde la reactivación del diálogo, luego de años de estancamiento diplomático.
La sexta ronda tuvo lugar el pasado 6 de febrero en Mascate, mientras que en abril y mayo de 2025 se realizaron cinco encuentros adicionales con mediación de Omán, repartidos entre Mascate y Roma.
Irán ha descartado negociaciones directas con Washington, pero aceptó este canal indirecto como vía para explorar un nuevo entendimiento.
La carta de Donald Trump y el reinicio del diálogo
El acercamiento se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump enviara, a principios de marzo de 2025, una carta al líder supremo iraní, Alí Jameneí, en la que planteaba la posibilidad de un nuevo acuerdo nuclear, acompañado de la advertencia de una respuesta militar si fracasaban las gestiones diplomáticas.
Aunque Teherán rechazó sentarse directamente con Washington, el mensaje abrió la puerta a la reanudación del proceso mediante intermediarios.
Un acuerdo nuclear con dimensión económica
La inclusión explícita de petróleo, inversiones y activos congelados revela que Irán busca transformar el acuerdo nuclear en un pacto integral que reactive su economía y normalice gradualmente su relación con los mercados internacionales.
Para Estados Unidos, el desafío será equilibrar posibles beneficios energéticos con garantías verificables sobre el programa nuclear iraní. Para Teherán, el reto consiste en obtener alivio financiero sin comprometer su soberanía estratégica.
Ambas partes se enfrentan a un escenario complejo, marcado por desconfianza histórica, presiones internas y un entorno geopolítico volátil. Sin embargo, el hecho de que el diálogo continúe sugiere que existe interés mutuo en evitar una escalada mayor y explorar una salida negociada.
Mientras avanzan las conversaciones en Ginebra, el mundo observa si esta nueva fórmula —que mezcla diplomacia nuclear con pragmatismo económico— logra romper el prolongado bloqueo entre Irán y Estados Unidos.