Las negociaciones nucleares vuelven al centro del tablero geopolítico global en un momento cargado de tensión, advertencias militares y mensajes cruzados. Desde Teherán, el régimen iraní lanzó una señal que busca cambiar el rumbo de la confrontación con Washington: está dispuesto a dialogar, pero solo bajo condiciones que considere justas y sin presiones externas.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, confirmó que instruyó a su ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, para explorar la posibilidad de negociaciones nucleares “equitativas” con Estados Unidos, siempre que el proceso se desarrolle sin amenazas ni exigencias que vulneren los intereses nacionales iraníes. El mensaje fue difundido directamente por el mandatario a través de la red social X, marcando una postura que busca mostrarse firme pero abierta al diálogo.
Un contexto marcado por advertencias de Trump
El anuncio iraní llega tras una escalada verbal del presidente estadounidense Donald Trump, quien en los últimos días endureció su discurso contra Teherán. Desde la Casa Blanca, Trump aseguró que, si no se logra un acuerdo, “probablemente sucederán cosas malas”, una frase que resonó con fuerza en Medio Oriente y en las capitales occidentales.
A pesar del tono amenazante, el propio Trump dejó entrever que la vía diplomática sigue sobre la mesa. “Estamos hablando con Irán, y si encontramos una solución sería estupendo”, declaró ante periodistas. Sin embargo, esa dualidad entre diálogo y presión militar mantiene a las negociaciones nucleares en un delicado equilibrio.
Negociaciones nucleares y la exigencia de un diálogo sin presiones
Desde Teherán, la respuesta fue clara. Pezeshkian subrayó que cualquier acercamiento deberá darse “sin amenazas ni exigencias irrazonables”. Para el liderazgo iraní, las experiencias pasadas han demostrado que los acuerdos firmados bajo presión terminan siendo frágiles o incumplidos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, reforzó esa postura al rechazar versiones sobre un supuesto ultimátum estadounidense. “Irán nunca acepta ultimátums”, afirmó, aclarando que los contactos actuales se mantienen de manera indirecta, con la mediación de países de la región como Egipto, Arabia Saudita y Turquía.
El papel de los negociadores y la diplomacia indirecta
Según reportes del portal Axios y la agencia Tasnim, Abás Araqchi se perfila como el principal negociador iraní frente a Steve Witkoff, enviado especial de Trump. Aunque no hay conversaciones directas confirmadas, el intercambio de mensajes a través de intermediarios regionales mantiene viva la posibilidad de un nuevo proceso diplomático.
Este esquema indirecto refleja la desconfianza mutua que sigue marcando la relación bilateral, especialmente tras el fracaso de rondas anteriores de diálogo.
Un historial de acuerdos fallidos y desacuerdos clave
Las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos no son nuevas. Durante la primavera boreal de 2025, ambas partes intentaron retomar el diálogo, pero las conversaciones colapsaron tras desacuerdos profundos sobre el enriquecimiento de uranio. Washington exige que Irán abandone por completo ese proceso, mientras Teherán insiste en que se trata de un derecho legítimo amparado por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Estados Unidos y sus aliados sostienen que el programa nuclear iraní tiene fines militares, una acusación que la República Islámica niega de forma reiterada, asegurando que su desarrollo nuclear es exclusivamente civil.
Sanciones, protestas internas y presión internacional
El momento político tampoco es casual. Irán enfrenta una fuerte presión interna tras una ola de protestas desatada por el aumento del costo de vida, que rápidamente se transformó en un cuestionamiento más amplio al sistema político instaurado tras la revolución de 1979. A esto se suma el peso de las sanciones económicas, que Teherán considera el principal obstáculo para cualquier acuerdo duradero.
En una entrevista reciente con CNN, Araqchi fue directo: Irán coincide con Trump en que no debe haber armas nucleares, pero espera, a cambio, el levantamiento de las sanciones. Esa condición aparece como uno de los ejes centrales de cualquier futura negociación.
¿Hacia un nuevo capítulo o más tensión?
El anuncio de Pezeshkian abre una ventana de oportunidad, pero también deja en evidencia lo frágil del escenario. Las negociaciones nucleares podrían convertirse en una vía para descomprimir una de las relaciones más explosivas del panorama internacional o, por el contrario, en otro capítulo fallido que profundice la confrontación.
Por ahora, el mundo observa con atención. Entre amenazas, mediaciones regionales y mensajes diplomáticos, las negociaciones nucleares vuelven a ocupar el centro de la agenda global, con un desenlace que aún permanece abierto.
