Hyundai Steel cierra planta clave por crisis y presión de EE. UU.

Hyundai Steel cierra planta clave por crisis y presión de EE. UU.

Hyundai Steel, el segundo mayor productor de acero de Corea del Sur, ha cerrado indefinidamente una de sus principales plantas en la ciudad de Pohang. La decisión es un duro golpe para el corazón industrial del país y una clara señal de la crisis que enfrenta el sector manufacturero coreano.

   En una medida drástica que refleja la severidad de la crisis en la industria pesada, Hyundai Steel, una unidad del gigante automotriz Hyundai Motor Group, ha suspendido indefinidamente las operaciones en su planta No. 2 en Pohang, un importante centro industrial en el sureste de Corea del Sur. La suspensión, efectiva desde el pasado 7 de junio, se atribuye a una «prolongada caída en toda la industria» y a la contracción de la demanda tanto a nivel global como nacional.

   Esta decisión es un síntoma de los profundos problemas que enfrenta el modelo económico surcoreano, altamente dependiente de las exportaciones, en un entorno global cada vez más hostil. La compañía ha estado lidiando con un «entorno empresarial difícil este año, incluidas las tarifas de acero impuestas por Washington bajo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump».

Un cierre anunciado y un conflicto latente

   La decisión de cerrar la planta No. 2 no es una sorpresa total, pero sí una confirmación de la gravedad de la situación. En noviembre del año pasado, la compañía ya había anunciado su intención de cerrar la instalación debido a su baja tasa de operación. Sin embargo, la empresa dio marcha atrás ante la «fuerte oposición del sindicato» de trabajadores, optando en su lugar por reducir las operaciones a dos turnos.

   Nueve meses después, la debilidad continua de la demanda global, agravada por la lentitud del mercado interno, ha forzado a la compañía a tomar la decisión que había pospuesto. Un portavoz de Hyundai Steel indicó que las decisiones futuras sobre el destino de la planta y sus trabajadores se tomarán «a través de discusiones con el sindicato», lo que anticipa negociaciones tensas.

Atrapados entre China y Estados Unidos

   El cierre de la planta de Pohang es un microcosmos de la precaria posición estratégica de Corea del Sur. Su economía, un milagro de la posguerra basado en la exportación de productos manufacturados de alta calidad como acero, automóviles y productos electrónicos, está siendo exprimida por sus dos socios más importantes.

   Por un lado, la desaceleración económica en China, su principal socio comercial, ha reducido la demanda de productos intermedios como el acero. Por otro, Estados Unidos, su principal aliado en materia de seguridad, ha adoptado políticas proteccionistas que castigan directamente a sus industrias clave.

   «La suspensión se debió a la falta de volumen de producción en medio de una severa contracción de la demanda en toda la industria.» – Comunicado de Hyundai Steel.

   Este cierre es parte de una reestructuración más amplia. A principios de este año, Hyundai Steel ya había ofrecido paquetes de jubilación voluntaria a los trabajadores de su complejo de Pohang y, según se informa, está tratando de vender su división de maquinaria pesada en la planta No. 1 para deshacerse de unidades de negocio de bajo rendimiento.

   El caso de Hyundai Steel ilustra cómo la era de la globalización, que tanto benefició a Corea del Sur, está llegando a su fin. Atrapada entre la debilidad de la demanda de su vecino gigante y el proteccionismo de su aliado lejano, la industria surcoreana se enfrenta a un futuro incierto en el que las viejas reglas del comercio mundial ya no garantizan la prosperidad.

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