Tras días de tensión que sacudieron los mercados, Estados Unidos y China anunciaron un «acuerdo marco» para reanudar las negociaciones comerciales. Sin embargo, un análisis de los hechos revela una tregua precaria, llena de ambigüedades y contradicciones que amenazan con colapsar en cualquier momento.
En un movimiento diseñado para calmar a los mercados financieros globales, altos negociadores de Estados Unidos y China declararon desde Londres haber alcanzado un «acuerdo marco» para sacar sus conversaciones comerciales del borde del abismo. La noticia provocó un alivio inmediato en las bolsas asiáticas , pero un examen detallado de los términos, o la falta de ellos, pinta un cuadro de profunda fragilidad.
«La Verdad, Sin Rodeos»: Lo que se ha presentado como un avance es, en realidad, una tregua temporal y políticamente calculada, no una solución a las disputas fundamentales que enfrentan a las dos mayores economías del mundo.
Las Concesiones: Minerales Raros por Visas
El núcleo del acuerdo, según lo anunciado por la parte estadounidense, consiste en un intercambio de concesiones muy específico:
* Concesión de China: Beijing se comprometió a facilitar a la industria estadounidense el acceso a los vitales minerales de tierras raras e imanes, revirtiendo las restricciones de licencia que había impuesto en abril y que habían estrangulado las cadenas de suministro.
* Concesión de EE.UU.: A cambio, Washington acordó detener sus esfuerzos para revocar las visas de ciudadanos chinos que estudian en universidades estadounidenses.
Este intercambio es significativo no solo por su contenido, sino por su naturaleza. Según Wendy Cutler, exnegociadora comercial de EE.UU., es «sin precedentes» que Washington ponga sobre la mesa de negociación sus controles de exportación y políticas de visados, un tema que China ha planteado durante casi 20 años. Este movimiento amplía el campo de batalla de la guerra comercial desde los bienes y servicios hasta el flujo de conocimiento y talento, sentando un precedente que podría complicar futuras negociaciones.
La Contradicción de los Aranceles: ¿Qué Cifras son Reales?
La mayor señal de alarma sobre la fragilidad del acuerdo reside en la confusa y contradictoria información sobre los aranceles, el corazón de la disputa.
Poco después del anuncio, el presidente Donald Trump declaró en redes sociales: «¡ESTAMOS OBTENIENDO UN TOTAL DE 55% DE ARANCELES, CHINA ESTÁ OBTENIENDO 10%!».
Sin embargo, esta afirmación fue rápidamente matizada por un funcionario de la Casa Blanca, quien, bajo condición de anonimato, aclaró que la cifra del 55% no representaba un nuevo aumento, sino que incluía aranceles preexistentes, algunos remanentes del primer mandato de Trump. La tasa arancelaria base sobre China se mantendría en un 30%. Esta discrepancia sugiere que la prioridad del anuncio pudo haber sido la creación de una narrativa de victoria para el consumo político interno en EE.UU., más que la claridad factual.
«No tenemos idea de cuáles son las reglas», declaró Rick Woldenberg, CEO de la empresa de juguetes Learning Resources, reflejando la incertidumbre que reina en el sector empresarial.
Un «Marco», No un «Acuerdo»
Es crucial entender la semántica utilizada. Ambas partes se han referido a esto como un «marco» o un acuerdo «en principio», no como un pacto final y vinculante. De hecho, hasta el momento de este reporte, Beijing no ha confirmado oficialmente los términos anunciados por Washington, y ni el presidente Xi Jinping ni el propio Trump han firmado el documento.
Lo que realmente se ha logrado es una suspensión de 90 días de la amenaza de imponer aranceles de más del 100% que ambas partes habían blandido, una medida que había provocado pánico en los mercados financieros. Ahora, el reloj vuelve a correr. «Ahora, solo quedan sesenta días para abordar los temas de preocupación», advirtió Cutler. La tensa calma que se ha instalado es, por definición, temporal. Las profundas diferencias sobre el superávit comercial de China, las prácticas comerciales desleales y la transferencia de tecnología siguen intactas, esperando la próxima ronda de una disputa que está lejos de terminar.


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