
La cifra de palestinos muertos en Gaza ha superado los 55,000, según autoridades gazatíes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia que Israel niega entrada a equipos médicos de emergencia mientras se reportan decenas de muertos en ataques a puntos de reparto de ayuda humanitaria.
La crisis humanitaria en la Franja de Gaza alcanza nuevas profundidades, con un saldo de víctimas que, según el Ministerio de Salud de Gaza, ya excede los 55,000 palestinos muertos desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. La jornada se ha visto marcada por denuncias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el bloqueo israelí al personal médico y por nuevos ataques mortales contra civiles que esperaban ayuda alimentaria.
Cifra de víctimas en aumento constante
El goteo incesante de víctimas mortales no da tregua en Gaza. Las autoridades sanitarias locales han informado que, solo en las últimas horas, se han contabilizado al menos 120 personas fallecidas y otras 474 heridas. Estas cifras se suman a un panorama desolador que, según un estudio publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet en enero de 2025, podría ser incluso un 40% más alto debido al colapso del sistema de salud y a los cuerpos que permanecen atrapados bajo los escombros.
Frente a estos números, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han mantenido su postura de que muchas de las cifras proporcionadas por Hamás no son precisas y acusan al grupo de utilizar a la población civil como «escudos humanos». Esta disparidad en las narrativas subraya la dificultad de obtener información completamente verificada en medio del conflicto, una situación que pone de relieve la importancia de un periodismo riguroso y basado en múltiples fuentes. La constante divergencia entre los reportes de víctimas y las negativas o justificaciones oficiales sugiere una lucha activa por el control del relato de los hechos, un componente cada vez más crucial en los enfrentamientos armados contemporáneos.
La prolongada exposición a noticias de esta magnitud conlleva el riesgo de una «normalización» de la tragedia a nivel global. Con más de 55,000 vidas perdidas, la repetición de incidentes puede, paradójicamente, disminuir el impacto individual de cada nueva atrocidad si no se contextualiza la humanidad detrás de las cifras.
Denuncias de la OMS: Bloqueo a equipos médicos
Agravando la ya crítica situación sanitaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció este miércoles que las autoridades israelíes han denegado la entrada a Gaza a 58 miembros de equipos médicos de emergencia desde mediados de marzo. Esta cifra representa un alarmante 44% del total de personal especializado que ha intentado acceder a la Franja para prestar asistencia vital.
El impacto de esta medida es directo y severo, limitando la capacidad de respuesta de un sistema de salud ya devastado por los bombardeos y la escasez de suministros. La OMS, como entidad internacional de máxima autoridad en salud, ha expresado su profunda preocupación por estas restricciones, que obstaculizan los esfuerzos para salvar vidas y aliviar el sufrimiento de la población gazatí. Este tipo de acciones, que limitan el acceso humanitario, pueden ser interpretadas como una instrumentalización de la ayuda en el conflicto, con consecuencias directas y potencialmente constitutivas de violaciones al derecho internacional humanitario.
Ataques mortales a repartos de ayuda humanitaria
La jornada del 11 de junio ha sido especialmente sangrienta en los puntos de distribución de alimentos. Según informes de agencias internacionales y personal médico en Gaza, al menos 41 personas han muerto en diversos ataques israelíes, la mayoría de ellas mientras intentaban conseguir comida para sus familias.
Los reportes más graves provienen de un centro de reparto de ayuda en Netzarim, en el centro de la Franja, donde al menos 25 personas habrían perdido la vida. Otro incidente en Rafah, en el sur, habría dejado seis muertos más en circunstancias similares. El Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, elevó posteriormente la cifra a 57 personas muertas en estos puntos de reparto desde la mañana del miércoles. Estos eventos, donde se ataca a civiles en momentos de extrema vulnerabilidad mientras buscan sustento básico, conectan de forma cruda con la desesperación humana y la urgencia de la crisis.
Versiones contradictorias: Israel niega disparos
El ejército israelí, por su parte, ha declarado «no tener conocimiento» de haber efectuado disparos directamente contra los repartos de comida en el centro de Gaza. No obstante, admitieron haber realizado «disparos de advertencia contra sospechosos» que, según su versión, avanzaban hacia sus fuerzas en la zona del corredor de Netzarim, un área que divide la Franja.
«El ejército israelí dice que ‘no tiene conocimiento’ de disparos en el reparto de comida en el centro de Gaza.»
Para añadir más confusión, una fundación privada que también participa en la distribución de alimentos en Gaza ha negado haber tenido «ningún incidente —ni heridos ni muertos—» en sus operaciones de reparto, lo que contrasta con las cifras proporcionadas por el Ministerio de Sanidad gazatí, que asegura que más de 160 personas han muerto en los repartos en general desde que comenzaron. Esta discrepancia evidencia la complejidad de verificar los hechos sobre el terreno y la guerra de narrativas en curso.
Contexto adicional: Flotilla y acusaciones de la ONU
En un desarrollo paralelo que añade tensión, las autoridades israelíes han prohibido la entrada al país durante 100 años a los 12 activistas que integraban la «Flotilla de la Libertad», interceptada recientemente. Esta medida se suma a las crecientes críticas internacionales.
Un informe de Naciones Unidas, que será presentado la próxima semana ante el Consejo de Derechos Humanos, acusa directamente a Israel de cometer un «crimen de exterminio» mediante ataques sistemáticos a infraestructuras civiles vitales como escuelas y mezquitas, con el objetivo de erradicar la vida civil y la identidad palestina en la Franja. Previamente, un misil israelí impactó contra la oficina de la ONG Médicos del Mundo en Gaza; aunque se encontraba vacía por ser día festivo y no hubo heridos del equipo, el bombardeo causó la muerte de cuatro niños, un adolescente y tres adultos que se encontraban en la última planta del edificio.
Implicaciones y reacciones internacionales
Las posiciones de las partes en conflicto permanecen irreconciliables. Hamás insiste en el cese total de la ocupación y la ofensiva israelí como condición para cualquier acuerdo, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reiterado que «la guerra continuará hasta que Hamás sea desmantelado».
En medio de este estancamiento diplomático, voces dentro de Israel, incluyendo activistas, han comenzado a pedir públicamente el fin de la guerra, exhibiendo pancartas con imágenes de niños palestinos asesinados para resaltar la tragedia humanitaria. La comunidad internacional enfrenta una presión creciente para ir más allá de las condenas y asumir una responsabilidad activa que garantice la llegada efectiva de ayuda humanitaria a quienes la necesitan desesperadamente, y para impulsar un alto el fuego que no sea meramente temporal, sino el primer paso hacia un proceso de paz duradero y justo.