En Khan Younis, Gaza, equipos médicos lograron una cesárea de emergencia para salvar a una bebé cuya madre, embarazada de siete meses, murió en un ataque aéreo israelí. La recién nacida fue colocada en una incubadora, pero no logró sobrevivir, falleciendo horas después.
La Franja de Gaza, un territorio asolado por más de 20 meses de conflicto, fue escenario de una tragedia que encapsula la profundidad de la crisis humanitaria. Una bebé, que aún no tenía nombre, fue traída al mundo mediante una cesárea post-mortem después de que su madre, Soad al-Shaer, falleciera en un bombardeo israelí en la zona de Al-Mawasi, en Khan Younis. A pesar de los esfuerzos médicos, la recién nacida murió pocas horas después de su nacimiento, sumándose a una estadística devastadora que expone el costo humano del conflicto.
El suceso, confirmado por la Media Luna Roja Palestina, ocurrió en un contexto de ataques aéreos renovados que, según informes locales, dejaron al menos 50 víctimas en un solo día. La madre de la bebé, que cursaba el séptimo mes de gestación, fue una de las 12 personas que perdieron la vida en un ataque que impactó una casa y tiendas de campaña adyacentes en el área de Muwasi. Tras el bombardeo, los equipos de emergencia lograron extraer a la bebé con vida y la trasladaron de urgencia al hospital Nasser, donde fue conectada a un ventilador en una incubadora. Sin embargo, su lucha por la vida fue breve.
La muerte por hambre: Una crisis sistémica
Este evento no es un hecho aislado, sino el símbolo de una catástrofe mayor: la inanición y la desnutrición que se extienden por Gaza. La muerte de esta recién nacida se conecta directamente con una crisis de supervivencia que afecta a los más vulnerables. Organizaciones internacionales y el propio Ministerio de Salud de Gaza han documentado un patrón alarmante de muertes infantiles por causas relacionadas con la desnutrición.
Un caso que resalta esta realidad es el de Zainab Abu Halib, una bebé de cinco meses que, según los médicos, murió por «inanición severa». Al momento de su fallecimiento, Zainab pesaba menos de 2 kilogramos, una cifra inferior a su peso al nacer, que superaba los 3 kilogramos. Su padre relató que la bebé necesitaba una fórmula especial para tratar una alergia a la leche de vaca, un producto que se ha vuelto inexistente en Gaza debido al bloqueo de ayuda humanitaria.
“A menos que se abran los cruces y se permita la entrada de alimentos y fórmula para bebés para este segmento vulnerable de la sociedad palestina, seremos testigos de un número sin precedentes de muertes”, advirtió el Dr. Ahmed al-Farah, jefe del departamento de pediatría del hospital Nasser.
Las cifras de la catástrofe
La muerte de la bebé de Soad al-Shaer se suma a una estadística que las agencias de la ONU han calificado de intolerable.
- Muertes por desnutrición: Según el Ministerio de Salud de Gaza, 85 niños han muerto por causas relacionadas con la desnutrición durante la guerra, de un total de 127 muertes por esta causa en la población general.
- Aumento alarmante: Solo en el último mes, se reportaron 48 muertes por desnutrición, un drástico aumento que evidencia el deterioro acelerado de las condiciones.
- Riesgo de hambruna: El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha advertido que al menos 100,000 mujeres y niños enfrentan niveles de inanición equivalentes a la hambruna.
Organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han emitido alertas continuas sobre las condiciones inhumanas, la falta de agua potable y el colapso del sistema sanitario, factores que impactan directamente a los recién nacidos y a las madres embarazadas. El sufrimiento de los recién nacidos, muchos de los cuales nacen con bajo peso en refugios improvisados y sin acceso a saneamiento básico, se ha convertido en una de las caras más crueles del conflicto.
La comunidad internacional observa cómo la tragedia de una bebé, cuya vida duró apenas unas horas, se convierte en el reflejo de un sistema humanitario colapsado y de una población civil atrapada en una lucha diaria por la supervivencia.


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