El 8 de agosto, el gabinete de seguridad israelí aprobó un plan para ocupar la Ciudad de Gaza y, con ella, la totalidad del territorio palestino. Este movimiento militar ha marcado un punto crítico en el conflicto, generando alarma mundial por la magnitud de la operación.
El Ejército israelí comenzó a realizar llamadas directas a médicos y personal de organizaciones humanitarias para que se trasladen al sur de la Franja, según comunicados oficiales. Estas llamadas incluyen instrucciones precisas para garantizar la atención de pacientes en las zonas de menor riesgo y la reorganización de hospitales.
Impacto en la población y hospitales
La Ciudad de Gaza, con alrededor de un millón de residentes, enfrenta ataques aéreos continuos. La ONU describe la situación como «una ofensiva a gran escala». Los hospitales se encuentran en riesgo extremo, y el personal sanitario debe adaptarse rápidamente a la evacuación parcial, trasladando equipos y pacientes a áreas más seguras.
Desde octubre de 2023, según datos del Ministerio de Salud de Gaza, cerca de 62,200 personas han perdido la vida, incluyendo unos 18,000 niños, un saldo que refleja la devastación humanitaria y la urgencia de medidas de protección civil.
Preparativos para la ocupación militar
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, instó a acortar los preparativos y comenzar la operación cuanto antes. Con un 86.3% del territorio gazatí bajo órdenes de evacuación o declarado «zona de combate», la población se concentra en los pocos campamentos seguros que quedan, viviendo en condiciones de hacinamiento extremo.
El Ejército busca asegurar el control total del norte de Gaza antes de avanzar hacia otras áreas, una estrategia que implica desplazamientos masivos y coordinación logística compleja, especialmente para la atención sanitaria y humanitaria.
Reacción internacional y riesgo humanitario
La comunidad internacional, incluida la ONU, ha manifestado profunda preocupación ante la escalada militar y humanitaria. Las evacuaciones forzosas y los bombardeos constantes han generado un clima de tensión extremo, con riesgo de catástrofe humanitaria si no se garantiza asistencia inmediata a la población civil.
ONGs y organismos internacionales instan a Israel a permitir corredores seguros y garantizar el acceso humanitario mientras se desarrollan las operaciones militares.
Consecuencias a largo plazo para Gaza
Los desplazamientos forzosos y la destrucción de infraestructura médica y civil podrían dejar secuelas duraderas en Gaza. La recuperación económica, sanitaria y social dependerá de la cooperación internacional y de la protección de los derechos humanos de la población afectada.
El relato de familias que abandonan sus hogares, hospitales que se reorganizan bajo presión y la constante amenaza aérea dibuja un panorama crítico que mantiene en alerta al mundo entero.


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