A las 3:30 de la tarde, desde el puerto de Barcelona, 37 pequeñas embarcaciones soltaron amarras en una misión que ya se considera histórica. La Global Sumud Flotilla, con 400 tripulantes de 44 países, zarpó con un objetivo claro: romper el bloqueo israelí a Gaza y abrir un corredor humanitario.
La escena fue conmovedora: miles de personas despidieron a la flotilla entre banderas palestinas y consignas de “Palestina libre” y “No es una guerra, es un genocidio”.
Voces desde el puerto
Entre los presentes estaba Greta Thunberg, quien, con apenas 22 años, se ha convertido en una de las voces más visibles de la resistencia pacífica.
“Esta misión es para desafiar un sistema internacional extremadamente violento que opera con normalidad”, declaró antes de partir.
El actor Liam Cunningham, con lágrimas contenidas, mostró el video de una niña palestina llamada Fátima que días antes había cantado mientras planeaba su propio funeral.
“¿En qué mundo vivimos donde los niños organizan sus funerales?”, preguntó.
Estas palabras capturaron la esencia de la misión: visibilizar lo que muchos consideran un genocidio transmitido en directo.
¿Qué es la Global Sumud Flotilla?
“Sumud” significa resiliencia en árabe, y esa es la bandera de esta organización internacional que se declara independiente de partidos o gobiernos.
La flotilla está compuesta por médicos, abogados, activistas, artistas y ciudadanos comunes que cargan medicinas y alimentos básicos. Aseguran que su movilización es “no violenta” y “legal”, destinada a abrir un corredor humanitario hacia Gaza.
Los riesgos en alta mar
El desafío no es menor. En julio, la embarcación Handala fue interceptada por milicias israelíes y sus tripulantes deportados. Antes, el barco Madleen, en junio, también fue abordado; entre los detenidos estaba la propia Greta Thunberg, que denunció torturas y detenciones arbitrarias.
Los organizadores reconocen los peligros: desde arrestos hasta posibles ataques militares. Sin embargo, insisten en que ninguno de los riesgos que ellos enfrenten se compara con lo que viven a diario los palestinos bajo el bloqueo.
Una misión que denuncia el silencio del mundo
El vocero Saif AbuKeshek lo resumió con crudeza:
“Lo que está pasando en Palestina no es un desastre natural. Es un bloqueo intencional que mata a miles mientras la ayuda espera a pocos kilómetros”.
La Global Sumud Flotilla busca no solo entregar medicinas y alimentos, sino también denunciar la inacción de la comunidad internacional frente a lo que llaman un genocidio.
La dignidad en el mar
La travesía durará entre dos y tres semanas, con paradas en Túnez, Sicilia y Grecia, donde más embarcaciones se unirán. Más allá del desenlace, la misión ya ha logrado un objetivo: poner de nuevo a Palestina en el centro del debate internacional y recordar que la solidaridad también navega.
