Europa debe rearmarse en 5 años ante una “amenaza rusa creíble”

Europa debe rearmarse en 5 años ante una “amenaza rusa creíble”
Europa debe rearmarse en 5 años ante una “amenaza rusa creíble”

La Primera Ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha declarado que Europa se enfrenta a una «amenaza rusa creíble» y debe completar su rearme en un plazo máximo de cinco años, desencadenando un cambio de paradigma en la seguridad y la economía del continente.

Bruselas se enfrenta a una nueva y cruda realidad. En una declaración que marca un punto de inflexión para la política continental, la Primera Ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, advirtió este martes que Rusia podría representar una «amenaza de seguridad creíble para la Unión Europea hacia el final de la década» y que, en consecuencia, las industrias de defensa en Europa y Ucrania deben intensificarse drásticamente en los próximos cinco años. Su ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, fue aún más directo: «Las cosas no se mueven lo suficientemente rápido como para poder defendernos en 5 años. Es un desafío enorme, enorme, alcanzar ese objetivo».

Este llamado a las armas no es una voz aislada. Refleja un cambio tectónico en la mentalidad de los líderes europeos, quienes ahora hablan abiertamente de un continente que ya no está en paz. La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la Alta Representante de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, se hicieron eco de esta urgencia en una carta enviada a los 27 líderes de la UE, afirmando: «Debemos prepararnos, y estar preparados, para proteger a nuestros ciudadanos, nuestros intereses y nuestra Unión en todos los escenarios posibles».

El fin del «Dividendo de la Paz» y el nacimiento de una Economía de Guerra

Durante décadas, Europa vivió del llamado «dividendo de la paz», una era post-Guerra Fría en la que la reducción del gasto militar permitió una inversión masiva en programas sociales, infraestructura e integración económica. Esa era, según Von der Leyen, «hace tiempo que terminó». El nuevo paradigma es el rearme, y su costo reconfigurará las prioridades económicas del continente.

La estrategia central es el plan «Readiness 2030» de la UE, un ambicioso programa respaldado por un fondo de préstamos de 150 mil millones de euros ($176 mil millones) destinado a la compra conjunta de armamento. Las prioridades incluyen sistemas de defensa aérea y de misiles, artillería, municiones, drones y equipos de guerra cibernética.

Para financiar esta transformación, las reglas que han gobernado la economía europea se están doblando. Recientemente, a 15 países de la UE se les permitió invocar una «cláusula de escape nacional» para gastar más en defensa sin violar las estrictas normas de deuda del bloque. Esto representa un cambio fundamental: la seguridad ahora tiene prioridad sobre la austeridad fiscal que fue dogma durante la crisis del euro. Este giro forzará un debate incómodo en toda Europa sobre qué servicios públicos se recortarán para financiar los nuevos presupuestos de defensa, creando un campo de batalla político entre el estado de bienestar y la preparación militar.

Autonomía estratégica: Un plan de supervivencia

Este drástico giro hacia el rearme no ocurre en el vacío. Está intrínsecamente ligado a la creciente incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea. El plan «Readiness 2030» está diseñado explícitamente para «llenar los vacíos que Estados Unidos podría dejar». La insistencia de Frederiksen en que Europa debe ser capaz de defenderse «de forma independiente» para 2030 es una respuesta directa a un entorno geopolítico donde el principal aliado de la OTAN, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha amenazado con imponer aranceles comerciales y ha cuestionado la naturaleza de las alianzas de defensa.

«Cortar nuestro gasto en defensa en los últimos 30 años fue un error gigantesco, y nunca debemos repetirlo.» – Mette Frederiksen, Primera Ministra de Dinamarca.

El rearme europeo es, por tanto, una estrategia de doble filo: por un lado, busca disuadir una posible agresión rusa; por otro, pretende reducir la dependencia de un Washington cada vez más percibido como un socio volátil. La cooperación con otros socios, como el reciente acuerdo de seguridad y defensa con Canadá, que permitirá a las empresas canadienses acceder al programa de crédito SAFE, subraya esta búsqueda de diversificación de alianzas.

Una nueva alianza política: Rearme y control migratorio

Para asegurar el capital político necesario para una transformación tan costosa, algunos líderes están fusionando la agenda de seguridad militar con el polémico tema de la migración. Mette Frederiksen, una líder socialdemócrata, ha adoptado un lenguaje que resuena fuertemente en la derecha política. En sus discursos, vincula la necesidad de rearmarse con la de fortalecer las fronteras exteriores, afirmando que «los ciudadanos tienen derecho a sentirse seguros en sus propios países» y pidiendo una reducción de la afluencia de migrantes.

Esta estrategia parece estar funcionando. Miembros de partidos de derecha y extrema derecha en el Parlamento Europeo han elogiado la «postura firme» de Frederiksen, sugiriendo que debería promoverse a nivel europeo. Al empaquetar el objetivo popular y necesario de la defensa contra Rusia con el tema divisivo pero políticamente potente de la inmigración, se está forjando una nueva y poderosa coalición. Esta alianza podría proporcionar el impulso necesario para aprobar presupuestos de defensa masivos que, de otro modo, enfrentarían una fuerte oposición, marcando el comienzo de una nueva y más dura era en la política europea.

Salir de la versión móvil