
La mayor amenaza para el régimen iraní podría no venir de los cielos, sino de sus propios pasillos de poder. Los ataques israelíes han destapado y acelerado una lucha interna por la sucesión y el futuro de la República Islámica, con facciones preparando planes para un Irán sin Khamenei.
Mientras el mundo observa las imágenes de explosiones en Teherán, una guerra mucho más silenciosa pero igual de decisiva se libra en la sombra. Los devastadores ataques de Israel y Estados Unidos no solo han golpeado la infraestructura militar y nuclear de Irán; han actuado como un catalizador, agrietando los cimientos de un régimen ya frágil y acelerando una feroz lucha de poder por el futuro de la República Islámica y la sucesión del envejecido Líder Supremo, Ali Khamenei.
La Presión de los Moderados: «Salvar la República Islámica»
La presión militar externa ha envalentonado a facciones internas que abogan por un cambio de rumbo. Informes de inteligencia y de medios de la oposición, citados por think tanks como el Institute for the Study of War, revelan movimientos significativos por parte de la élite moderada.
El expresidente Hassan Rouhani, una figura clave del ala pragmática, habría mantenido reuniones secretas con clérigos de alto rango en la ciudad santa de Qom. Su objetivo: persuadirlos para que presionen a Khamenei a aceptar un alto al fuego y hacer concesiones clave, como la suspensión del enriquecimiento de uranio. El argumento de Rouhani es dramático: es un esfuerzo para «salvar» al régimen de un colapso inminente.
Figuras influyentes como el ex presidente del parlamento, Ali Larijani, también habrían intentado, sin éxito, contactar a Khamenei para abogar por una vuelta a la mesa de negociaciones con Estados Unidos. Estas acciones, en medio de una guerra, son una clara señal de que las divisiones en la cúpula del poder han llegado a un punto crítico.
El Plan de Contingencia: Gobernando un Irán Post-Khamenei
La situación es tan grave que, según los mismos informes, un grupo de líderes políticos y militares iraníes ya ha desarrollado un plan de contingencia para gobernar un Irán sin Khamenei, ya sea por su muerte o por ser marginado del poder.
Los detalles de este plan son reveladores:
* Estructura de Poder: Se crearía un «comité de liderazgo» que asumiría las funciones del Líder Supremo.
* Primer Objetivo: Su primera misión sería negociar un alto al fuego inmediato con Estados Unidos e Israel para estabilizar la situación.
* Figuras Clave: Se ha considerado a Hassan Rouhani para un «rol clave» en este comité de transición.
* Apoyo Externo: Algunos militares involucrados en el plan habrían contactado a países del Golfo para buscar apoyo regional para este cambio político.
La existencia de este plan demuestra que la élite iraní está contemplando seriamente la posibilidad de un colapso del liderazgo actual y busca desesperadamente una vía para asegurar la supervivencia del sistema, aunque sea sin su figura central.
La Respuesta del Régimen: Amenazas contra la “Quinta Columna”
El ala dura del régimen, consciente de estas conspiraciones, ha respondido con ferocidad. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional emitió una escalofriante advertencia pública, dando un ultimátum a aquellos que «colaboran voluntaria o involuntariamente» con Israel y Estados Unidos para que se entreguen. De lo contrario, enfrentarán «el castigo más duro» por actuar como una «quinta columna y colaboracionistas con un país hostil en tiempos de guerra».
Estas no son amenazas vacías. El régimen ha intensificado la represión, ejecutando a varias personas acusadas de espiar para Israel desde que comenzó el conflicto. El mensaje es claro: cualquier disidencia interna será tratada como traición y aplastada sin piedad.
«Quienes se ponen del lado de Israel y EE.UU. son una ‘oposición deshonrosa’ que está vendiendo su propio país.» – Elias Hazrati, jefe de comunicaciones del presidente iraní.
El Dilema del Sucesor: ¿Democracia o «IRGC-istán»?
La gran pregunta es qué vendría después de Khamenei. Analistas occidentales advierten contra un optimismo ingenuo. Un colapso del actual gobierno teocrático no garantiza la llegada de una democracia liberal. De hecho, el escenario más probable, según expertos del Atlantic Council, es el surgimiento de un gobierno militarista liderado por la Guardia Revolucionaria (IRGC), un estado que algunos ya denominan «IRGC-istán». Un régimen así podría ser, al menos inicialmente, mucho más agresivo y represivo que el actual.
La campaña militar israelí ha logrado un objetivo que va más allá de la destrucción de búnkeres. Ha deslegitimado el pilar de seguridad del régimen de Khamenei ante su propia élite, demostrando su incapacidad para proteger al país. La guerra externa ha encendido una mecha interna, y el futuro de Irán pende de un hilo, con una lucha por el poder que podría redefinir el mapa de Medio Oriente para las próximas décadas.